El “Tener y Ser” de Erich Fromm Aplicado a La Búsqueda de Igualdad Social

Erich Fromm no era un mal filósofo

Era algo así como la cara más amable de la Escuela de Frankfurt antes de salirse de ahí, era la segunda referencia luego de Marcuse para relacionar marxismo con psicoanálisis, de prosa abierta y fácil de leer sus temas no eran tan simples como a veces pensamos que ocurre al compararlo con el resto de sus colegas judeoalemanes, e incluso tiene un libro re contra conocido por todos (no diré cuál es) donde pone en práctica una visión dialéctica del amor, desprovisto del ideal de ego tan común en aquel entonces  gracias a lo que nosotros conocemos como “sociedad industrial contemporánea”.

En este caso, cuando hablamos de “Tener y Ser” (una de sus obras) nos referimos a un sistema donde nosotros extrapolarizamos las conductas cotidianas heredadas de los patrones económicos (Weber daría una cátedra entera sobre eso) a cosas demasiado delicadas éticamente para ser tratadas como cosas. Pero se hace, se nos enseña a obtener un montón de cosas cosificándolas (no importando si son sentimientos, emociones, opiniones, visiones de justicia, etc) o bien nuestras conductas asociadas a “querer tener” son recompensadas y mejor valoradas por los aparatos industriales contemporáneos que refuerzan el sistema (como la comunicación de masas, por ejemplo) y las desarrollamos para luego fetichizarlas como objetos de mero y solo placer instrumental. Todo esta comprensión pasa por sobre cualquier marco utilitarista que pretenda ver con inocuidad tal aspecto del ser humano contemporáneo y es por su complejidad que deberíamos tomarnos la molestia de pensar un poco sobre esta idea.

Somos adoctrinados la mayor parte del tiempo y desde la más temprana infancia bajo sistemas educativos que privilegian el almacenamiento pasivo de conocimientos, luego, cuando vamos ganando más autonomía, tratamos de obtener más conocimiento como los seres humanos que somos a través de representaciones cognitivas que configuran la realidad en la que vivimos y la manipulamos de distintas formas (simbólicamente, enactivamente, etc), pero en tanto este proceso cognitivo se tiñe de una lógica de razonamiento instrumental y se extrapolariza en aquellos aspectos donde no existe un diálogo de comprensión ética necesario (como en el género o en los roles parentales, por ejemplo) en tanto va cosificando aquello que nos es intangible, pero que necesitamos manipular para ejercer poder o disponer de él fácilmente y de forma socialmente adecuada (con todo lo que esto implica).

En el caso de los conocimientos, si estos corresponden a áreas deseadas o con estatus social (como la ingeniería o la medicina) el hecho de poseer el conocimiento adquiere un simbolismo poderoso por sí mismo y refleja poder hacia los demás, muchas veces, aplicado de forma déspota y cínica para mantener lo que fue otorgado (o ganado, o invertido). De eso se trata la educación del tener, las personas conocen los conceptos pero su aplicación se basa principalmente en el grado de contenido que almacenan de memoria (o en una cuenta bancaria) y pueda ser medido, probado por fórmulas, certificados u organismos que corroboren el poder y orden del discurso de quién “tiene” el conocimiento. Y por lo general, quienes “tienen” el conocimiento más valorado son quienes pueden pagar más por ello y sin necesariamente coincidir con ser un contenido intelectualmente de calidad, aunque en la realidad se trate de convencer a todos de que es lo contrario y sea lo que pese en situaciones clave de la vida (sobre todo en países occidentales).

En cambio, la educación del ser significa que el contenido que has aprendido no es una mera ostentación sino que penetró y es parte inconsciente del propio conocimiento, manifestándose de forma fluida en las situaciones que uno quiera y sin una importante carga cognitiva de costo para quien la manipula. Por lo general, corresponde a un conocimiento enactivo o también procedimental. En el caso de Fromm, este conocimiento es más metafísico y menos vinculado al ego (y de sus fetiches y trastornos sociales), es más, desde un punto de vista budista, aquel conocimiento se vuelve así como decirlo,  en “una parte de uno mismo”. Un concepto parecido y más profundo es el de “Dasein” o (ser en la existencia) de Martin Heidegger. Como ejemplo, podemos reconocer a una persona que sabe ocupar fórmulas matemáticas para crear edificios como un gran matemático, sobre todo si sabe calcular muy rápido, pero por otra parte, cuando conocemos a una persona que es capaz de aplicar el conocimiento matemático en situaciones creativas e inesperadas y sin necesidad de plantearse problemas hipotéticos instrumentales rebuscados, entonces lo consideramos un genio. El construye su realidad de una manera no dependiente en su totalidad de lo instrumental.

Por lo general, el sistema, sabiendo que “ser” implica aplicar el conocimiento de formas más impactantes y eficientes, trata de lograr la transición de “tener a ser” a través de la instauración de hábitos, fórmula que implica afortunadamente para ellos no redundar necesariamente en los aspectos más humanos de la gente, ya que deposita su poder en la implantación constante de una conducta deseada a través de la instrucción (institucionaliza, maquinizada), muchas veces repitiendo hasta que se obtiene la espontaneidad generalizada (de conducta meramente) o bien observando a los demás hacerlo para aprender de forma vicaria y, si el niño es lo suficientemente inteligente, con motivación intrínseca de por medio.

Es ahí donde ocurre un problema, el proceso de “ser”, implica el reconocimiento de una postura ética importante hacia el respeto de las demás personas y seres vivos que no pueden ser visualizados como meros objetos. Sin la ética humanista de Fromm, su concepto no podría visualizarse adecuadamente, la lucha es hacia el concepto mismo de “tener” como requisito fundamental de ser algo de valor para la sociedad, quien instaura el fetiche para propiciar el consumo de cosas que muchas veces son innecesarias o vagas racionalmente hablando o simbólicamente hablando, o bien, en camino a una aplicación del poder neurótico, cosificamos a otros grupos de seres humanos para servirnos del sistema como es la cosificación hacia la mujer, hacia los niños, hacia los inmigrantes o la gente pobre.

La búsqueda de igualdad social, por tanto, no puede traducirse en buscar “tener calle”, buscar “tener la razón”, buscar “tener un poco más de igualdad que el otro”, tener “olor a pobre”, tener “la cultura de otros”. No se trata de creerse periférico, no se trata de buscar el reconocimiento social como agente político que quiere que los demás lo erijan como líder o saciar el sentimiento de culpa por pertenecer a una clase social dominante o privilegiada . No se trata de etiquetas, no se trata de buscar lo “único y verdadero”, no se trata de buscar “tener la fórmula”, no se trata de tener el léxico de los oprimidos para luego hablar de que “el lenguaje crea realidades” y salvar tu alma de la responsabilidad.

Es un asunto más complejo que simplemente tener, poseer.

 

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El Caso del Colegio del Verbo Divino y la Pedofilia. Una Unión Tribal Déspota.

Es extraño que solo encuentre esta noticia en un diario como La Tercera. Quienes vendrían siendo uno de los pocos diarios en el país que se refiere al caso de pedofilia documentado en el famoso colegio cota-mil “Liceo Alemán del Verbo Divino”. Tal vez sea porque es un caso polémico para la alta sociedad y los aspiracionales que matriculan a sus hijos allí, lo cual no deja, eso si, de ser una situación que puede representarse de manera didáctica para dejar en claro algunos asuntos relacionados con el abuso sexual a menores por parte de miembros de la iglesia católica.

Primero que nada, los links de referencia:

http://www.latercera.com/noticia/nacional/2012/01/680-423062-9-congregacion-verbo-divino-le-brindara-todo-su-apoyo-a-sacerdote-condenado-por.shtml

http://www.lanacion.cl/verbo-divino-senalo-apoyo-a-sacerdote-condenado-por-abusos-en-chicureo/noticias/2012-01-09/131459.html

Y el artículo periodístico que originó todo http://ciperchile.cl/2011/04/14/fiscalia-de-colina-presenta-acusacion-contra-sacerdote-del-liceo-aleman-del-verbo-divino/

Carta del Colegio en cuestión: http://www.verbodivino.cl/news/single/199

Como se logra leer en los comentarios de los lectores de La Tercera, existe un notable desacuerdo ciudadano ante las acciones de los pedófilos sacerdotes de la iglesia católica, los insultos no se hacen esperar, se ataca eso si cada vez más a la iglesia como institución que a la persona en particular que cometió el delito. Lo cual indica (para mi) una metonimia donde la iglesia es la total responsable por las acciones individuales cada vez más numerosas de sus integrantes.

Sin embargo, no se le está dando énfasis a algo que conviene recordar. En la Noticia de La Tercera, el colegio verbo divino sigue presumiendo de la total inocencia de su sacerdote, cuidando eso si de recordar su acato a las leyes nacionales, seguramente como una manera de “no quedar mal” ante la opinión pública. Le ofrece apoyo justificando el hecho de que aun no termina el proceso judicial. El problema es… ¿quien defiende a los niños abusados?

¿Es una muestra de tino, que un colegio que se supone, alberga a los hijos de la élite nacional demuestre antes apoyo a un sacerdote acusado de pedofilia ANTES que a los niños abusados y a sus familias? ¿niños de 4 años, que recién comienzan a vivir y que atraviesan por diferentes etapas críticas del aprendizaje, que seguramente fueron mermadas gracias a las actitudes lascivas y depravadas de un sacerdote? ¿acaso las pruebas psicológicas que demuestran y dan prueba de ese abuso le son indiferentes al plantel educativo?

¿Es acaso correcto que para emparejar el marcador, luego de defenderlo digan esto?

“Sin perjuicio de lo cual, frente a los impactantes hechos que han sido materia de juicio público, queremos expresar nuestra solidaridad con todos aquellos que son víctimas en esta dolorosa situación“,

Una verguenza que los planteles educativos católicos, por una cuestión de sectarismo no sean capaces de sacarse el árbol que les tapa el bosque. Un pedófilo es un pedófilo aquí y en la quebrada del ají, defenderlo a pesar de todo el arrastre emocional de sus 2 ex-alumnos es un golpe tan bajo a su autoestima y a su integridad de seres humanos que me da pena, que aun estando en un estrato social con tanto acceso a la cultura, prefieran defender a un pedófilo que a un niño abusado.  Es una pena también que por una cuestión de costumbres y estructuras, aun muchos colegios como estos no se atrevan a hablarle al alumnado sobre estos asuntos, poniéndolos siempre debajo del tapete como si fueran meros hechos aislados. La pedofilia cada vez más deja de ser indiferente ante la sociedad, y si la justicia no tiene los suficientes cojones para meter en la carcel a una persona influyente quiere decir que esa falta de conciencia está presente, más que nada, en las clases más altas de este país.

Llega a ser impresionante la cohesión grupal de estos grupos religiosos. Ahora, ¿quien les otorga ese poder?

Los apoderados que aun no quieren asumir este tipo de escándalos en sus colegios, defienden a toda costa a los profesores y sacerdotes que les impartieron la educación que les permitió hacerse más ricos, le temen a la figura de autoridad que representa ser un miembro de la iglesia, sus vidas han estado atadas a los designios del catolicismo más que cualquier otro grupo social del país. Irse en contra de ellos supone un cisma a sus estilos de vida y es por esto que muchos apoderados callan y a la vez otorgan.

y el otorgado en estos casos, siempre será el pederasta. Quien no contento con aprovechar su imagen social cuidadosamente maquiavelizada, deja que sus propios feligreses sean los encargados de defenderlo a ojos cerrados.

Una pena, realmente por estos hijos de puta. Los niños no merecen tipos como estos viviendo en la tierra. Este tipo de arengas perjudica la comunicación estratégica que los planteles educacionales tienen el deber de preservar a la hora de informar a los niños de los peligros que pueden haber respecto a la violación de sus derechos más fundamentales, como es el respetar su cuerpo y espacio personal.

Saludos Libertarios