El Año Nuevo Triste de Curanilahue

(Noticia elaborada a partir de otra noticia previa de Radio Villa Francia
http://www.radiovillafrancia.cl/ffee-de-carabineros-impide-que-familiares-se-encuentren-en-ano-nuevo-con-mineros-de-la-mina-santa-ana-de-curanilahue#sthash.CQRNU9ek.QEzBLSXP.dpbs)

Como todos los comienzos de año nuevo, la algarabía y felicidad se curte en las caras de aquellos que celebran el comienzo de una nueva época cada medianoche del primero de enero, ocasión significativa y dotada de una fuerte carga simbólica donde nuestros seres queridos se estrechan en distancia; nos abrazamos, llamamos por teléfono o por Skype, hacemos a un lado posibles diferencias e invocamos a la mejor de las buenas suertes para no darle tregua a una expectativa de que este, el próximo año, va a ser peor que el otro…

Cosa que sin embargo no sucede con los trabajadores de la mina Santa Ana de Curanilahue, quienes por decisión propia decidieron organizarse y luchar por mejoras laborales a cientos de metros bajo tierra y también bajo la mirada vigilante de la intendencia del Bio-Bio, quien, a diferencia de la navidad pasada, prohibió a sus familias ingresar a ver a sus esposos y padres para pasar las celebraciones, como casi todos de nosotros hicimos.

Si bien las causas esgrimidas por la intendencia se basan en la protección de los niños que pudieran ingresar a la mina, no aplicó el mismo criterio cuando se celebró la navidad . ¿Qué pudo cambiar entonces?  ¿por qué argumentar justo ahora?. No creo que la navidad haya sido una época de “dejar pasar” bajo el riesgo de que la gente que está al pendiente de la noticia acusara una evidente falta de humanidad por parte de la autoridad porque, en realidad, nunca ha dejado de serlo. Dejar sin compartir a una familia un 1 de enero es un aviso de golpe de la autoridad contra un acto legítimo de desobediencia civil, en un nuevo comienzo del año es el gobierno quien destina desde el inicio a FF.EE a mantener el orden mientras los noticieros oficiales evitan cubrir el suceso, porque prefiere justamente mantener el orden y seguridad de su propia gestión (al que él le importa) que de las personas que decidieron internarse a la mina y representan, en este caso, a los trabajadores del rubro minero.

Cuando un organismo con poder (sea individual o colectivo) habla de “orden” o “seguridad” siempre esconde algo implícito detrás sobre aquello que desea ordenar, el cual es un propósito subjetivo pero transmitido hacia el resto como objetivo, como lo que debe ser por definición y como primer imaginario de referencia. En este caso, el orden y la seguridad de los trabajadores no es cuestión, ni su orden psicológico ni mucho menos el laboral, donde no se ha demostrado clemencia alguna salvo seguir mirándolos contemplativamente cómo un grupo de mineros que decide encerrarse del mundo SOLO bajo su propia voluntad y con cierto sentido de movilización, antemano tachado como incorrecto y aprotocolar. Si somos lo suficientemente seres humanos y empatizamos, sabremos que detrás de cada minero se esconde una historia familiar y comunitaria de dificultades ocasionadas no solo por el arduo trabajo físico que significa laborar en una mina, sino también una realidad laboral administrativa que lo sumerge en otra fosa, la cual es mucho más difícil de transformar por ser inherente al ambiente psicológico de quién trabaja ahí y que no es tangible pero existe. Tal fosa es producto de un proceso de organización laboral y como tal, solo es posible transformarlo si la comunidad que la estructura y convive en ella se organiza y decide cambiarla.

Es por eso que ocurren estas circunstancias, porque cuando un trabajador intenta organizarse y transformar la realidad penca que rodea su vida laboral (y que es una parte significativamente temporal de su vida) ocurren estas vejaciones que en Chile siguen siendo comunes e incrédulas. En este caso, que una persona que se sumerge en el fondo (del fango) de la tierra para luchar no pueda ver a su familia también ejemplifica otro tipo de concepto del orden que se está aplicando ahora mismo. No solo se trata de salvaguardar propiedad privada, se trata de llegar a controlar ese aspecto de la vida cuando en la vulnerabilidad de todo ser humano que lucha, se restringe al mismo a no poder ver a sus hijos, a su familia, ¡a ese grado de orden se está llegando en Chile cuando de derechos laborales se trata!.

Es un año triste para el mundo laboral en Chile porque comienza ejemplificando la bajeza a la que puede llegar un ser humano que representa al gobierno, bajo la excusa de protección de un orden tomando en consideración a los niños solo cuando les conviene hacerlo (y como han venido haciendo otros colegas suyos, institucionalizando el maltrato con el Sename y otros organismos). La palabra de un burócrata que aboga por un sentido común que no fue dialogado por personas que han pasado una vida entera trabajando en un entorno donde pueden discernir empíricamente de su seguridad demuestra efectivamente esa falla comunicativa constante. ¿Pero es culpa de los trabajadores? ¿seguirá siéndolo en esta época llena de conceptualizaciones acerca de los grupos de trabajo?.

En un Chile que se levantó para sacar a la superficie a otro grupo de mineros y visualizado positivamente por el mundo entero gracias a eso no puede menos importar su demanda bajo acusación de exponer al riesgo a sus familias cuando desde siempre lo estuvieron (por causas que no conciernen en responsabilidad a los trabajadores, como se trata de hacer ver sino gracias a las políticas laborales y la continua gestión de la intendencia del Bio-Bio). De nuevo, insisto, esa excusa manifestada es circunstancial y puede por momentos parecer más razonable en tiempo presente pero el análisis histórico y psicosocial no perdona porque es medible, testeable, y da luz de una circunstancia de vida que no merece nadie y que presenta en la piel la misma inseguridad de la que dicen preocuparse. El discurso se combate con un discurso mejor elaborado que ejemplifica cuánto poder es capaz de aplicar el trabajador cuando es capaz de organizarse por cambiar su presunto destino. Por eso, ante la vejamen de un gobierno circunstancialista lo que corresponde es empatizar, empatizar por aquellos que voluntariamente demuestran hasta donde se es capaz por lograr un poquito más de dignidad, ¡sin lástima de por medio!.

SALUD Y PUÑO EN ALTO!

¿que mierda le pasó al last.fm?

no me causa ninguna gracia el nuevo diseño de last.fm. Antes las los tags estaban ordenados en ciertas partes, los artistas similares estaban en una posición mas agradable al ojo, y no se le hacia tanto favoritismo a las bandas mas escuchadas de cada estilo. Ahora todo esta desordenado, o mas bien dicho, hecho “al vuelo”. Con los tags puestos todo de una vez, con los casilleros a la xuxa de la pantalla y con una visión a lo web 2.0 desordenada y con una, a mi parecer una no muy buena combinación de colores. El reproductor a pesar de tener un buen color, da la impresión que fue copiado y pegado directo del flash. ¿que les pasó a los de last.fm?. ¿Tanto fue la urgencia de hacer parecer la página al facebook(en diseño) o al playlist.com (en colores)?

¿nos habrán preguntado a nosotros, al menos, si nos gustaba el nuevo diseño?. ¿Que pasó con el espíritu “indie” de la página?, ¿se habrá mandado todo esto a la mierda para privilegiar lo comercial en vez de buscar y presentar nuevas bandas?.

bueno, si tiene tanta apariencia de “en desarrollo” al menos pónganle que es un beta.

el de antes:

El last.fm de la vieja escuela

el de ahora:

last.fm para facebookers? WTF?

juzguen ustedes mism@s.

aquí una página con el comentario del beta de la nueva página, que es incluso mejor que la página actual. Si tuvieron que cambiar el diseño, debieron seguir con el beta. Al menos es mas ordenado.

http://www.orionmedialab.com/ortega/categoria/web-20/ (en la página, bajen hasta llegar al “el nuevo last.fm)

bueno, capaz que conviertan en facebook hasta al myspace.