La Desgracia de ser niña/niño en Chile

El perdón genuino no niega el enojo sino que lo enfrenta de frente
(Alice Miller)

Hoy procesarán al autor de uno de los más brutales casos de violencia y violación ejercidas a una menor en Chile; el caso de Ámbar Lazcano en Rinconada de los Andes nos demuestra una vez más el proceso histórico que no ha parado desde que Chile se constituyó como nación. En manos de una violencia estructurada y enfocada principalmente en aquellos más débiles, la infancia chilena ha sido blanco de incontables abusos y tragedias desde que, irónicamente, un “guacho” nos alzara como país independiente hace más de 200 años, mientras que la élite criolla abrazó, a través de las épocas, diversas pedagogías que han mantenido a los niños como objetos de incontables vejaciones.

Esa violencia directa, negligente o anclada en el desdén hacia el otro han provocado que se desarrollen hábitos de desconsideración hacia las vivencias extremas que los niños y niñas (y sobre todo ellas) experimentan, haciéndolas parecer como normales e inevitables. El peor destino que puede ceñirse hacia la infancia es el de una fuerza que nos parece imparable y de la cual solo podemos ejercer justicia cuando las consecuencias acontecen y nunca antes.

Comenzando con el hecho de que los medios de comunicación, en su afán de estar en la contingencia, han publicado diversas noticias con el rótulo de la “pequeña Ámbar” sin siquiera mencionar su apellido, sin hacer el ejercicio de mostrarla como una ciudadana (como tod@s nosotr@s) en vez de una niña más que apareció de la nada (porque esa es la sensación que da, sobre todo entendiendo que así de brutal es la desensibilización de la infancia en Chile: los niños y sus problemas están en la nada). Una ciudadana que fue violada y golpeada hasta la muerte por un hombre, un político, que también deliberadamente pasó a constituir el aparataje político macro que mantiene en la desgracia a nuestra infancia a través de organismos negligentes (a priori) que descuidan cada aspecto del ciclo vital del niño y de su cuidado. La historia de Ámbar llega a ser, desgraciadamente, en una crónica de la muerte anunciada que se ciñe en aquellas y aquellos que tuvieron (una vez más) la desgracia de nacer en una familia disfuncional, pobre y aquejada de un desplazamiento social notoriamente deliberado, por todo lo dicho acá.

Y así pasa en la más conmovedora de las miserias, en los segmentos medios y altos la violencia también persiste en conductas cada vez más elaboradas y sutiles, que mantienen a la infancia en la desgracia de experimentar abusos socialmente bien vistos (como el maltrato psicológico, el estrés permanente por hacerlos destacar por sobre cualquier ámbito, los regalos constantes para suplir el cariño que nunca tienen, etc). Vivencias aún más silenciadas e ignoradas por una sociedad exitista que los quiere como nuevos referentes de la misma maquinaria que generará, a su vez, nuevos ciclos de violencia.

En respuesta a cuando las cosas se salen de control y terminan por penetrar de manera chocante en nuestras vidas, la solución que se pide a gritos parecen ser grados aún mayores de violencia: la pena de muerte, como pretensión de la restitución del estado de derecho perdido, no toca absolutamente nada de los puntos que están generando actualmente niños abusados y adultos que a la larga abusarán también de niños. Solo ahoga en su impacto mediático a otras demandas que tratan de ir al punto del asunto y, que por ser contrarias a la hegemonía actual de la crianza infantil, son despreciadas y anuladas.

Sin embargo, parece ser que el rol de aquellos y aquellas que han estado de acuerdo en no considerar la pena de muerte ha sido, por lo menos, circunstancialista: cada vez que ocurre un caso como el de Ámbar vienen los repudios, vienen los llamados a no salirnos del rol civilizador que el poder judicial tiene como objetivo, vienen las comparaciones políticas a puntos de vista más conservadores y más ligados a la misma violencia ejemplificada aquí para calmar el ímpetu vengativo, pero esos llamados, esas citas a las fotocopias de ciencias sociales son hechos principalmente de momento. Lamentablemente, el trabajo territorial necesario no se condice con la cantidad de discursos elaborados cuando el desastre llegó. Los niños no solo son violentados directamente como objetos pretendidos sin derecho sino que también son, a su vez, un objeto de comtemplación: del burócrata que ahoga las posibles soluciones, de l@s activistas cobardes que no aplican sus conocimientos suficientemente, del(a) intelectual que prefiere el espacio seguro de su universidad a salir a enfrentar la realidad, de nosotr@s que preferimos seguir siendo egoístas y seguir viviendo nuestra vida de la forma más hedonista e ingenua que podamos para así no estar siempre metido en disonancias cognitivas. En vez de eso, el asunto es seguir sin deconstruir lo que nosotros conocemos como estado de derecho: defender el civismo de un sistema perverso es una contradicción tan fácil de entender que incluso aquella furibundia tachada como bárbara es capaz de entenderla y de considerarla cínica: para ellos significa una razón más para evidenciarlos y considerarlos obsoletos de toda consideración.

Estas disonancias enojan, enfurecen pero su efecto es momentáneo, tanto como los esfuerzos que parecen difuminarse como una acuarela que no logra pintar suficientemente el lienzo de lo que nosotros conocemos como “crianza respetuosa”. El enojo, sin embargo, perduró en la historia para recordarnos que hemos estado dando demasiados palos de ciego porque eso sigue siendo resultado de años y años de desconsideración. La rabia inunda, nubla pero también existe, negarla sería seguir utilizando la misma táctica que ha originado este problema para meterse debajo de la alfombra. Los niños se han llenado demasiado de ese polvo como para seguir cometiendo los mismos errores.

Tal vez, una solución sea considerar ir al origen de la palabra “des-gracia”: aquella virtud ausente de la cual sentimos pena al referenciar a una persona o grupo en particular tiene un correlato demografico, ese ausente, somos nosotros. ¿cuánto más estaremos dispuestos a estarlo?.

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El Tao del Educador Revolucionario (parte 1: definiciones ecológicas)

Comenzaremos el post con algo bien simple.

Cuando hablamos de “revolucionario” tenemos que primero hacer el alcance de que tal palabra, en estos días, ha adquirido una fama perniciosa. Y no es (solo) el fascismo el mayor de los problemas, sino los aspectos más blanqueados y antisépticos de los grupos “ciudadanistas” los que han trasladado el concepto de “revolucionario” a un continuo desdén por su uso en el lenguaje oficial.

Pero sabemos que las acciones que atacan el fondo de los problemas sociales no necesariamente son dichas y hechas bajo el lenguaje, la nomenclatura, oficial. Lejos de expectativas comunicativas superficiales, los cambios que como individuos provistos de una consciencia popular en desarrollo logramos crear pueden pasar por pequeños ante esta mirada constante por hacer de lo macro lo único visible, por sobre todo lo demás, pero no por ello dejan de existir.
Es más, su definición de “existente” tiene directa relación, en mi opinión, al grado de significancia que adquiere en la vida popular (quienes conviven en ellas) y eso puede estar acotado a las demografías que sean.

Por eso, en tanto somos capaces de crear trabajo territorial, nuestras acciones pueden caer de cajón en la definición de actos revolucionarios.

Quien elije como camino de vida (incluso si no logra ser permanente) la creación de actos revolucionarios no puede negar que, en si mismo, está realizando actos conducentes a una revolución en el sistema de gestión de la vida de las personas; los que pueden convertirse en una alternativa sólida a las formas de vivir que terminan tomándose por únicas y ciertas bajo los preceptos del capitalismo (o de quienes dependen únicamente de aprovechar individualmente unos pocos recursos por sobre los demás). Somos mucho más en términos de creatividad que lo que comúnmente termina siendo enajenado y mucho más también que aquella visión reduccionista de participación ciudadana predominante en la izquierda mainstream actual.

En tanto ese camino crece y la persona que lo toma adquiere instrucción y aprendizaje tiene la oportunidad de entrar en el conflicto por el aprovechamiento de los recursos de manera más consciente hasta que, por fuera de todos los sistemas de dominación, es capaz de hacer frente a sus viejos hábitos y lograr la plena autonomía. Cuando eso ocurre, es innegable que desee (desde un punto de vista de especie social) asociar esa autonomía a una búsqueda de tipo ecológica, cuyo fin se expanda para otras personas que conviven con ella y que pueden, en conjunto, lograr mucho más incluso que el mero poder individual (aún plenamente autónomo). Tal búsqueda requiere capacidad de penetración del vivir en común, empatía y, sobre todo, entender que todo trabajo territorial tiene tras de sí un propósito multifactorial (como en cualquier sistema ecológico).

Si tomamos en cuenta este aspecto, tras la formación de nuevos esquemas existe tras de sí una nueva figura: la del educador revolucionario.

Entonces, comenzaremos.


Primer aspecto del educador revolucionario: la aceptación de su papel como agente revolucionario. 

Lo primero que debe entender cualquier persona que se embarque en la aventura de efectuar un cambio profundo en la comunidad en la que vive es que, de ahora en adelante, todas las rutas y tareas cognitivas que realice tendrán un posible efecto de cambio en ella. Tomar la vanguardia significa pasar a tomar un papel activo y como su nombre lo indica, la actividad significa un continuo movimiento que predisponen siempre hacia la construcción de algo nuevo. Ese “algo nuevo” no puede germinar si dentro de ella no existiese un deseo político, en tanto ese deseo pretende mantenerse estable históricamente hablando.

Hablemos por ejemplo del medio ambiente. Supongamos que un problema grave que me afecta a mí y a mi barrio es la continua contaminación ambiental que tengo que soportar por vivir en un sector demográfico condenado a priori a recibir los desperdicios y los efectos del “progreso” industrial en mis narices y que, además de eso, se tenga que convivir con otro problema: los microbasurales. O sea, ecologicamente soporto 2 desamparos: el de la sociedad hacia mí, y la de mi propia comunidad hacia todos los que viven en ella. ¿Qué es lo más urgente? ¿por dónde puedo comenzar? ¿no sería mejor que en vez de continuar con la tradición de joder al más desamparado y de ser cómplice de todo ese estilo de vida se comience por cuestionar que estamos repitiendo el mismo patrón y que, aún peor, no repercute en ningún beneficio?.

¿Que es peor que exista un otro que unilateralmente ostente el orden de los discursos? el silencio de las comunidades que no solo repiten, sino que también replican los mismos actos y sin siquiera obtener un beneficio sino perjuicios hacia su propio ambiente. La gente no lo cuestiona, los demás solo repiten el patrón y el deterioro que ya se tolera crece como un ejemplo vivo de despreocupación y educación: ¿para qué debo preocuparme si ya estoy siendo contaminado?.

Por eso el trabajo revolucionario aquí tiene un fuerte componente educacional: restituir un mejor hábito político es luchar contra actitudes hegemónicas, difíciles de cambiar y pasar un buen tiempo estudiándolas y actuando para que logren cambiarse y signifiquen algo en la ya deteriorada forma de concebir la comunidad. Quien acude a ese cambio debe aguantar, sin embargo, sus deseos de culpar al otro por su intento de adaptación que, si bien son negativos, ejemplifican un proceso psicosocial de desapego que jamás logra explicarse 100% como culpa individual sino que obedece a un proceso de enfrentamiento contra el dictamen político actual y que fracasó.


Ese es otro punto que el educador social debe enfrentar. el coping o proceso de enfrentamiento.
Hasta el próximo post!

 

La Inclusión en la Época de la Negación del Otro: La Lucha contra la Indiferencia.

Es un hecho innegable que la inclusión hoy es tema y nadie se ha visto fuera de la discusión actualmente en Chile.

Es precisamente hoy donde se habla más acerca de “políticas de inclusión” o del “lenguaje inclusivo” y se escuchan más denuncias de los colectivos históricamente invisibilizados, es hoy donde las figuras públicas comienzan a sufrir fuertes cuestionamientos de la ciudadanía cuando abusan de alguna condición de privilegio para burlarse de otros más vulnerables. Es hoy donde se ha estado alcanzando cierto grado de furia que desborda en cuanto la defensa de la inclusión como derecho y deber tomó protagonismo y se toma partido por décadas de silencio y falta de preocupación de la sociedad hacia ellos…

Pero esa misma sociedad que ahora abiertamente condena y censura es la misma sociedad ensimismada en una actitud de negación al otro como forma de funcionar en la vida. Y prueba de eso tiene que ver con aquellas percepción que tenemos de los fenómenos psicosociales que están aconteciendo en Chile (la inmigración, los derechos fundamentales de la infancia, etc) donde la vieja guardia está tratando de retomar su protagonismo y, sin embargo, aquellos que dicen defender los principios fundamentales acogen para si mismos una burbuja donde sentirse seguros de algún tipo de cuestionamiento, en vez de adquirir la suficiente resiliencia (esto es, no solo cuestionando) ante un mundo cada vez más quisquilloso y cambiante (en parte, gracias a ellos). El otro no cuenta con esa ventaja.

Pues ese mundo cada vez más quisquilloso tiene, a pesar de eso, suficientes ganas de reformular sus principios jurídicos (vale decir, de normación) y bueno… ¿qué ocurre abajo de lo jurídico? ¿qué ocurre por ejemplo en las interacciones cotidianas donde los valores humanos se ponen en juego y ocurren los procesos de significación que afectan más la vida de las personas? ¿Qué ocurre, por ejemplo con los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) que terminan siendo otro ejemplo de caridad forzada cuando les piden abandonar (porque justamente por esta reformulación no pueden echarlos) sus establecimientos a punta de acosos? ¿qué ocurre con esas personas que recién están comenzando a dilucidar el origen de sus problemas de salud (ej: Parkinson, diabetes, etc) luego de décadas expuesto a diversos peligros sin haber mejorado su calidad de vida en el proceso? ¿que pasa con el trato de la gente hacia los funcionarios, los trabajadores y de estos hacia ellos en las esferas del ciclo vital?.

Porque cuando se trata de enumerar estas cosas nos da por volvernos nostálgicos

Tratamos de encontrar ejemplos morales donde apoyar un proceso que creemos degeneró completamente, cuando en realidad son signos históricos de adoctrinamiento que hoy apelamos más a ellos cuando, irónicamente, estamos comenzando a abrirnos más a temas que no lograron consistentemente ser puestos en la palestra (de lo violentamente que fueron callados tal vez).

Ese proceso tiene que ver con el hecho de que, siendo la sociedad que somos, estamos comenzando a descubrir al otro.  Y lo hacemos desde una vereda de inseguridad.

Descubrir al otro no es simplemente descubrir más sobre la vida de quienes son similares a mí sino que también significa descubrir aspectos sobre grupos que no lograron la adaptación que la sociedad considera necesaria y que, por años de adoctrinamiento o por cognición social, su información significa para mí un estrés, una molestia o un desajuste de mi propia adaptación a un medio que explota lo más que puede de mí. Comprender a ese “otro” significa comprender primero mis propios sacrificios para ponerme en el pedestal de ser considerado un sujeto productivo y normal, del cual siento debo resguardar de los demás (de la envidia, de los peligros propios y ajenos) y de sus críticas. Resalta el esfuerzo por tratar de comprender en tanto existe una reticencia a adoptar un discurso que suena ajeno (porque va en contra de lo hegemónico, que es resistente a la crítica del contrario) y a su vez, de ponerme en el lugar de desafiar mi disonancia cognitiva para recién pasar de “ese niño está alterando la educación de los demás niños” a un “hay que encontrar una manera de que ese niño siga aprendiendo”, de “nos invaden estos extranjeros de mierda” a un “¿de qué manera podemos convivir?”

Algunos toman caminos violentos para reafirmar su posición, pero lo más común de ver es la indiferencia. Es, por tanto, la lucha por la inclusión una lucha contra la indiferencia en primer lugar. Es con la incomunicación que se batalla mientras se tiene el rótulo de “complejo de comunicar” etiquetado por la misma sociedad que incomunica, siendo este un problema dialéctico. Para poder acceder a comunicar, se necesita un suficiente alero comunitario que pueda luchar por ti o bien, se necesitan años para curtirse intelectualmente y tener la capacidad de salir a la superficie de alguna forma u otra. Y en ambos procesos se tiene que soportar la negación de tu propio papel dentro de la sociedad.

Esta época viene negando al otro en tanto sentimos que tenemos el deber de acabar con un mayor número de amenazas externas de la cual adquirimos consciencia, en tanto aumentaron los cuestionamientos hacia nuestro estilo de vida clásico y también por el hecho de que la economía enfatiza siempre en hacerte sentir empoderado para consumir y acceder a lo que tú quieras, lo que inevitablemente se traslada hacia otras esferas de la vida donde pones a prueba estos principios (la educación, la búsqueda de estatus, etc). No sé que tan inocente pueda sonar que el desconocimiento ayude en todo esto, que la invisibilización ocurra por un desconocimiento genuino sobre los aspectos que los que no pueden o no quieren adaptarse a una forma enajenada pero funcional (en términos político-económicos) tienen que convivir a diario.

La capacidad de empatía podría sufrir en realidad un proceso de rarificación que nos haga pensar ilusamente que esta se perdió o se extinguió y que por eso ocurren estas cosas. Lamentablemente pienso que acudir a esta primicia sería una excusa puesto que muchas de las decisiones que terminan por cosificar al otro pasan primero por un análisis de cómo supuestamente se desenvuelve, en el contexto que tenemos que vivir. Ese es un grado primitivo de empatía, donde se carece del concepto de alteridad.

Faltan muchas cosas más por las cuales luchar cuando se trata de inclusión.

Contra la Neuronorma

Como persona diagnosticada con TGD-NE (que no fuí a saber hasta el 2012) mi primera infancia fue un infierno en vida, en una escuela donde nunca respetaron mis necesidades e imponían las suyas propias, mientras por otra parte yo tenía que buscar afirmarme en lo que mejor podía hacer (el estudio) para sin embargo, generar más reacción por parte de mis ex compañeros y las autoridades educativas, que repetían el réclamen de la noventera Concertación (de la transición) del trabajo en equipo y la apertura a las habilidades sociales y el respeto a los derechos del niño, pero de la boca para afuera. Masones todos ellos, varios de ellos de la época del paro de Federici, suponían conocer del desarrollo humano. Terminé “escapando” de mi ciudad natal a Santiago prácticamente por la misma razón, y (entre otras cosas) también fue la razón por la que me vine de vuelta.
 
En estos tiempos de denunciar al patriarcado, a la heteronorma, a la xenofobia y al chovinismo falta un invitado que nadie se toma la molestia de invitar a procesar: la neuronorma. Mi vida como persona con TEA de alto funcionamiento ( y con sobredotación ) fue parar a lugares de coerción que esta me deparaba por no ser lo que esperaba la neuronorma de mí. Que ante cualquier muestra de talento lógico fuera de lo común venía la reprimenda paternalista de las “habilidades blandas”, de la crítica al racionalismo y monólogos sobre los libros de inteligencia emocional de cuneta pero sin compartir vivencias conmigo, sin construir otredad. Me sentía completamente desvanecido.

Al crecer, tenía que ver cómo por ejemplo en 7mo era despreciado por mis pares no solo desde puntos de vista sociales, sino también afectivos: era duro tener que soportar también cómo era un despojo como posible pareja mientras el grupo de las compañeras hacían sus juicios sobre a quién hablar y a quién no mientras que los hombres lo hacían también desde otras ópticas. Esto también cuenta como poder sexual, incluso aquellos niños que también eran molestados por juntarse “demasiado” con mujeres (y que se escondían de las palizas por manifestar su sexualidad) también participaban del mismo proceso de desprecio desde las compañeras, desde su espacio seguro. Los profes, que no eran adeptos de Binet o Skinner pero sí fanáticos de Vygotsky y Paulo Freire, esos mismos que hablaban del constructivismo y de liberar a los alumnos, eran partícipes y cómplices de todas los maltratos, burlas colectivas y citaciones al apoderado que me llevaba de vuelta por tratar de defenderme.

 
Para más remate, hoy también tengo que escuchar la misma inquisición de cierto sector del feminismo, que bajo el alero de las teorías de Baron-Cohen representamos nosotros, las personas con TEA, un cerebro “hipermasculino” descrito eminentemente y solo desde la psicopatología. Pero cuando por fin se puede hacer desde lo fenomenológico se termina representando como ejemplo cultural de los efectos del machismo como ideología anti-afectiva (las famosas “madres y padres refrigerador”) sin ninguna evidencia empírica o incluso también abundan las explicaciones a lo Gramsci acerca de las personas con Asperger como los intelectuales orgánicos capitalistas que se convertirán en agentes de coerción laboral (desde la administración, la informática o las ciencias duras) pero claro, si apelo a lo empírico, también vienen de vuelta las explicaciones antipositivistas. Todo de antemano, sin dialogar.
 
¿Qué siento yo con todo eso? que sin deconstrucción jamás podré contar en el fondo con esa élite con la que me tocará trabajar y que dice ampararse en los presuntos de la guía y la construcción de conocimiento en base a la inclusión, para luego continuar aplicando el mismo logocentrismo que critica (en ocasiones) tan campantemente. Lo que le queda a uno de todo esto, primero es una necesidad ferviente de ayudar a los suyos en los contextos en los que están siendo aplacados (escolar, comunitario, etc) y educar en la inclusión para destinarlo en los conocimientos que ellos estimen convenientes y superar las indiferencias y problemas comunicativos de enfrentarse al mundo de la neuronorma, con el objetivo de ser capaces de construir (en palabras de Levinas) la otredad.
Pero como desafío, como advertencia al mundo neurotipo sobre un derecho a la autodefensa que termina a menudo siendo negado.

Uno lo que le queda del pasado es un fuerte sentido de la revancha, es tan fuerte como el daño y el dolor que se nos infringió sin siquiera escucharnos. Lo pueden ver por ejemplo en otras comunidades donde la proporción de personas con TEA se sospecha es alta (como los grupos de internet tipo 4chan adeptos a la derecha alternativa o “Alt-Right”), donde existen ganas de desquite al mundo “progre” que habla de la inclusión y se indigna con facilidad de las injusticias sociales. Lo pueden ver en los ataques cibernéticos a grupos feministas, animalistas, interculturales, etc. Lo pueden palpar con cada meme, con cada Troll de Breitbart o Reddit u otros hilos de noticias.

En Cada una de esas personas, posiblemente, descansa en ellos los efectos evolutivos de un “efecto Pygmalion” de años aplicado. ¿Quién puede responder por eso?. 

El “Tener y Ser” de Erich Fromm Aplicado a La Búsqueda de Igualdad Social

Erich Fromm no era un mal filósofo

Era algo así como la cara más amable de la Escuela de Frankfurt antes de salirse de ahí, era la segunda referencia luego de Marcuse para relacionar marxismo con psicoanálisis, de prosa abierta y fácil de leer sus temas no eran tan simples como a veces pensamos que ocurre al compararlo con el resto de sus colegas judeoalemanes, e incluso tiene un libro re contra conocido por todos (no diré cuál es) donde pone en práctica una visión dialéctica del amor, desprovisto del ideal de ego tan común en aquel entonces  gracias a lo que nosotros conocemos como “sociedad industrial contemporánea”.

En este caso, cuando hablamos de “Tener y Ser” (una de sus obras) nos referimos a un sistema donde nosotros extrapolarizamos las conductas cotidianas heredadas de los patrones económicos (Weber daría una cátedra entera sobre eso) a cosas demasiado delicadas éticamente para ser tratadas como cosas. Pero se hace, se nos enseña a obtener un montón de cosas cosificándolas (no importando si son sentimientos, emociones, opiniones, visiones de justicia, etc) o bien nuestras conductas asociadas a “querer tener” son recompensadas y mejor valoradas por los aparatos industriales contemporáneos que refuerzan el sistema (como la comunicación de masas, por ejemplo) y las desarrollamos para luego fetichizarlas como objetos de mero y solo placer instrumental. Todo esta comprensión pasa por sobre cualquier marco utilitarista que pretenda ver con inocuidad tal aspecto del ser humano contemporáneo y es por su complejidad que deberíamos tomarnos la molestia de pensar un poco sobre esta idea.

Somos adoctrinados la mayor parte del tiempo y desde la más temprana infancia bajo sistemas educativos que privilegian el almacenamiento pasivo de conocimientos, luego, cuando vamos ganando más autonomía, tratamos de obtener más conocimiento como los seres humanos que somos a través de representaciones cognitivas que configuran la realidad en la que vivimos y la manipulamos de distintas formas (simbólicamente, enactivamente, etc), pero en tanto este proceso cognitivo se tiñe de una lógica de razonamiento instrumental y se extrapolariza en aquellos aspectos donde no existe un diálogo de comprensión ética necesario (como en el género o en los roles parentales, por ejemplo) en tanto va cosificando aquello que nos es intangible, pero que necesitamos manipular para ejercer poder o disponer de él fácilmente y de forma socialmente adecuada (con todo lo que esto implica).

En el caso de los conocimientos, si estos corresponden a áreas deseadas o con estatus social (como la ingeniería o la medicina) el hecho de poseer el conocimiento adquiere un simbolismo poderoso por sí mismo y refleja poder hacia los demás, muchas veces, aplicado de forma déspota y cínica para mantener lo que fue otorgado (o ganado, o invertido). De eso se trata la educación del tener, las personas conocen los conceptos pero su aplicación se basa principalmente en el grado de contenido que almacenan de memoria (o en una cuenta bancaria) y pueda ser medido, probado por fórmulas, certificados u organismos que corroboren el poder y orden del discurso de quién “tiene” el conocimiento. Y por lo general, quienes “tienen” el conocimiento más valorado son quienes pueden pagar más por ello y sin necesariamente coincidir con ser un contenido intelectualmente de calidad, aunque en la realidad se trate de convencer a todos de que es lo contrario y sea lo que pese en situaciones clave de la vida (sobre todo en países occidentales).

En cambio, la educación del ser significa que el contenido que has aprendido no es una mera ostentación sino que penetró y es parte inconsciente del propio conocimiento, manifestándose de forma fluida en las situaciones que uno quiera y sin una importante carga cognitiva de costo para quien la manipula. Por lo general, corresponde a un conocimiento enactivo o también procedimental. En el caso de Fromm, este conocimiento es más metafísico y menos vinculado al ego (y de sus fetiches y trastornos sociales), es más, desde un punto de vista budista, aquel conocimiento se vuelve así como decirlo,  en “una parte de uno mismo”. Un concepto parecido y más profundo es el de “Dasein” o (ser en la existencia) de Martin Heidegger. Como ejemplo, podemos reconocer a una persona que sabe ocupar fórmulas matemáticas para crear edificios como un gran matemático, sobre todo si sabe calcular muy rápido, pero por otra parte, cuando conocemos a una persona que es capaz de aplicar el conocimiento matemático en situaciones creativas e inesperadas y sin necesidad de plantearse problemas hipotéticos instrumentales rebuscados, entonces lo consideramos un genio. El construye su realidad de una manera no dependiente en su totalidad de lo instrumental.

Por lo general, el sistema, sabiendo que “ser” implica aplicar el conocimiento de formas más impactantes y eficientes, trata de lograr la transición de “tener a ser” a través de la instauración de hábitos, fórmula que implica afortunadamente para ellos no redundar necesariamente en los aspectos más humanos de la gente, ya que deposita su poder en la implantación constante de una conducta deseada a través de la instrucción (institucionaliza, maquinizada), muchas veces repitiendo hasta que se obtiene la espontaneidad generalizada (de conducta meramente) o bien observando a los demás hacerlo para aprender de forma vicaria y, si el niño es lo suficientemente inteligente, con motivación intrínseca de por medio.

Es ahí donde ocurre un problema, el proceso de “ser”, implica el reconocimiento de una postura ética importante hacia el respeto de las demás personas y seres vivos que no pueden ser visualizados como meros objetos. Sin la ética humanista de Fromm, su concepto no podría visualizarse adecuadamente, la lucha es hacia el concepto mismo de “tener” como requisito fundamental de ser algo de valor para la sociedad, quien instaura el fetiche para propiciar el consumo de cosas que muchas veces son innecesarias o vagas racionalmente hablando o simbólicamente hablando, o bien, en camino a una aplicación del poder neurótico, cosificamos a otros grupos de seres humanos para servirnos del sistema como es la cosificación hacia la mujer, hacia los niños, hacia los inmigrantes o la gente pobre.

La búsqueda de igualdad social, por tanto, no puede traducirse en buscar “tener calle”, buscar “tener la razón”, buscar “tener un poco más de igualdad que el otro”, tener “olor a pobre”, tener “la cultura de otros”. No se trata de creerse periférico, no se trata de buscar el reconocimiento social como agente político que quiere que los demás lo erijan como líder o saciar el sentimiento de culpa por pertenecer a una clase social dominante o privilegiada . No se trata de etiquetas, no se trata de buscar lo “único y verdadero”, no se trata de buscar “tener la fórmula”, no se trata de tener el léxico de los oprimidos para luego hablar de que “el lenguaje crea realidades” y salvar tu alma de la responsabilidad.

Es un asunto más complejo que simplemente tener, poseer.

 

El Tema de la Selección en los Colegios: Recuento de una Problemática que Escapa a Generalizaciones.

Desde hace un buen par de meses que se vienen discutiendo dentro de todas las esferas políticas el asunto del lucro y del fin a la selección en los colegios y a lo largo del tiempo, leyendo diversas opiniones y contemplaciones, (algunas acertadas, otras atascadas y muchas que no tienen ni siquiera un piso y denotan más bien temores infundados) me doy cuenta que a pesar de que la gente se sitúa con cierto orgullo dentro de una u otra facción, pierden de vista algo sumamente sustancial:  los niños que componen la diversidad de clases sociales y culturales son algo más que objetos contemplativos y estáticos y que actuar con tan poca visión no beneficia más que en la cosificación. ¿A que quiero llegar? que algunos dentro de la defensa de la igualdad que todo niño y niña merecen para garantizar su derecho a una educación digna (fuera en la inclusión o en la selección) esta llegan a ejemplos como este:

http://www.lun.com/lunmobileiphone//Pages/NewsDetailMobile.aspx?x=1&dt=2015-01-28&BodyId=0&PaginaId=20&SupplementId=0

O por el contrario, a una visión ilustracionista de las realidades que enfrentan los cientos de miles de niños que tienen que mantenerse al margen de una educación enriquecedora humanistamente hablando, invitando a emular como propuesta el mismo patrón de los colegios emblemáticos pero descuidando que cada comunidad tiene que lidiar un montón de problemas y coyunturas propias, que escapan de cualquier intento generalizador (y que se confunde con unificación) y cuyo proceso se queda escondido simultáneamente en el aula húmeda en el invierno y en la pieza de internit. Proceso que ha sido muchas veces olvidado y menospreciado por agentes formados dentro de estos mismos establecimientos (que representa a la élite política orgullosa de formarse en sus queridos colegios selectivos) y por la historia oficial y las políticas educacionales que intentaron en vano contener el alto número de niños que tenían que pasar horas y horas solos en casa mientras sus papás (o sus abuelos o tíos o padrinos) trabajaban para darles el pan y no ser en demasía arrebatados por una sociedad que los aguacha.

Esa falta de mundo de varios actores sociales involucrados (a favor o en contra) de la reformase se acusa de manera frontal con el nivel de segregación que ha sufrido la educación tanto en destinar los peores colegios al sector que no sabrá comprender lo que lee siquiera alcanzando la mayoría de edad, como para quienes gastan 3 o 4 sueldos mínimos en situar a sus hijos lejos de la realidad triste pero absorbente (cada vez más con demandas que vienen de décadas atrás, cuando Los Prisioneros cantaban “a otros les enseñan, secretos que a ti no”) en algún colegio escondido bajo los bosques esclerófilos de la precordillera capitalina. Y ese afán platonista no nace por si solo de un deseo de exclusión de lo que es considerado común o mediocre sino también como un medio de protección, de impedir interacciones sociales e influjos culturales concebidos como peligrosos o indeseables y hechos ver como tal en tanto se exacerba la imagen negativa de la pobreza (y de lo que reúne dentro suyo) por la televisión (la misma que habla de cerrar colegios). Tan fuerte es que cuando se planteó el fin de la educación particular subvencionada, muchas madres enfurecidas con esta decisión formaron la Confepa y manifestaron (y siguen manifestando) toda esta conducta por los medios de comunicación con la particularidad de que aquella cultura de la cual intentan proteger a sus hijos al matricularlos en estos colegios es la misma de la de sus vecinos y amigos, la misma dentro de la cual están situados (y seguramente varios colegios subvencionados) y donde irónicamente comparten, aunque tengan la capacidad de endeudarse para comprar un Kia Santa Fe que no les cabe en la entrada de sus pequeñas casas.

Y dentro de ese mencionado espectro de exclusión, también se encuentra otra realidad, que a veces es más accesible de atacar por estar solapada bajo el mismo régimen educacional donde se encuentran los demás liceos con nombre de submarino pero que por tradición (y mantenido por una visión meritocrática del esfuerzo que puede ponerse de entredicho ya con todo lo que mencioné) deben llamarse liceos emblemáticos, que también manifiestan el mismo miedo a la interacción, a los peligros que significa reconfortarse y de perder sus estatus (o algunos más pragmatistas, de perder la oportunidad de que sus hijos se vuelvan las personas inteligentes que quieren que sean por distribuir esa preocupación en casos más críticos):

http://www.latercera.com/noticia/nacional/2015/01/680-614578-9-apoderados-del-instituto-nacional-rechazan-proyecto-de-inclusion-esto-hara-caer.shtml

Ese miedo ya se volvió transversal en todas las clases sociales, aunque su impacto sea diferente y no se compare al elitismo más transgresor de los derechos fundamentales de un niño (y que la reforma, con falencias o no, trata de atacar). Tiene que ver mucho en como nos estamos comportando como personas al concebir al resto como una amenaza en vez de un posible actor con el que puedo cooperar para garantizar que las nuevas generaciones sean más resilientes y felices y puedan lograr mejores cosas que las que lograron sus viejos. Inclusive si sigo metiendo el dedo en la llaga, hay muy poca preocupación sobre la integridad de los niños como alumnos y niños de por sí fuera de lo que es acoso escolar; existen casi un 75% de niños que ha sufrido maltrato, que tienen que esconder dudas y preocupaciones sobre su propio desarrollo bien guardadas hasta las 9 o 10 de la noche y que no son del todo atendidas por la poca disponibilidad familiar y también por el hecho de que su desgano por no ser atendidas se expresa hacia un profesor que tiene que lidiar con esto y con muchas cosas más que no le permiten hacer el mejor trabajo por ayudarles (sin mencionar que hay muchos que no tienen la formación apropiada ni sobre el desarrollo infantil ni de habilidades comunicativas que rompan con los círculos de violencia que acusan los colegios que no segregan y que tanto quieren evitar la Confepa y los centros de apoderados de los colegios emblemáticos). En ese aspecto, el joven por el cual luchan tanto los actores sociales universitarios tal vez no espere siquiera entrar a la universidad por un tema de gustos y desarrollo personal sino por tratar de ascender socialmente para sacar adelante a su familia o derechamente fuera de las universidades y buscar carreras técnicas, lo que puede romper con las concepciones ilustracionistas del “alumno pobre modelo”. La infancia de Chile también está llena de situaciones de abandono, violencia, déficit en áreas cognitivas que son importantes para la mantención de una escolaridad que se precie como tal, consumo de drogas y mucha, mucha pena guardada que a veces se olvida con una sonrisa que solo un niño es capaz de mostrar en cuanto inocentemente ignora (no por completo) los agentes que lo sitúan donde está, hasta cuando es mayor y descubre un montón de alternativas para mitigarlo (y que resultan en los mismos agentes que los marcaron o felizmente en estrategias que tal vez no se comparen cuantitativamente hablando con las de los alumnos de colegios de la élite pero que son las mismas en esencia para desarrollarse como puede ser el estudio, el respeto por los demás y la tenacidad y deseo de superación).

Por eso no puedo admitir que se les trate de esa manera o como una tómbola donde simplemente serán llamados al azar para tener el rajazo de sus vidas de ingresar a una institución que lo pueda formar más ferreamente (y con la cosificación que puede significar) y situarlo en alguna universidad cuya carrera, de terminarla, le alejará de ese contexto miserable y hecho aun más miserable en la concepción de la gente que solo conoce hasta 8 cuadras de su casa. No debería verse de esa manera si se habla de igualdad de condiciones, esta debe ser en un proceso formativo donde todos los establecimientos primero, alcancen cuotas decentes de calidad curricular pero también se preocupen de garantizar herramientas formativas y una comunicación que afiance el respeto, la empatía, la consideración por el otro en tanto es un ser humano con las mismas potencialidades (y muchos dirán capacidades) y derechos que tú y que no merece ser cosificado por siempre tanto por una élite que lo desprecia como por un plantel liberal de políticos que los miran como tábulas rasas que esperan que la sociedad no los contamine (cuando ellos mismos son parte de ella).

La selección se aplica a edades muy tempranas (inclusive en preescolar) y sin embargo, el tema se condensa en ver al niño desde la mera legalidad. A eso me refiero con cosificar, que no se atenga a que existe un desarrollo de diversos constructos sociales, morales, afectivos y cognitivos que hacen al alumno siquiera la mitad de lo que es y que sin embargo se pase por alto cuando se habla de ellos. No cometamos el error que se ha venido cometiendo desde que Chile es nación.

Educación y Burocracia: Perspectivas del Niño en el Tablero.

¿Que ocurriría si de la noche a la mañana, un sistema educativo propusiera que los niños pueden elegir que ramos les interesaría cursar, en vez de seguir una pauta obligatoria uniforme e inflexible?

¿Que pasaría en un sistema donde se inculca desde la niñez a que todo niño debe de pasar 9 horas (sin bromear) de su día, durante casi toda su infancia encerrado en una sala, obedeciendo la instrucción de una persona que tal vez no tiene el talento suficiente para despertar emoción por lo que enseña?

¿Que pasaría con los profesores si comienzan a ser enfrentados por cada uno de los estudiantes cuando estos manifiestan que temas o que aspectos de la vida sienten que les pueden ser enseñados?

¿que pasaría si de repente los psicólogos evolutivos o los psicopedagogos se enfrentaran a la interrogante de dar chance de que un niño que no le gusta las matemáticas, decida no estudiarla con profundidad durante todo su periodo escolar, sabiendo lo mermante que sería para el sistema social no tener “cierta base”?

Simple… no habría burocracia educacional, o si hubiera una pretensión de ella, tendría que ser muy poderosa como para preocuparse de cada aspecto en común que hubiera en el aprendizaje entre un niño que prefiere las letras y una niña que prefiere cultivar la tierra o aprender rutinas de ejercicio. Las sociedades necesitan cierta plana que cumpla los requisitos básicos que estas culturalmente tienden a inculcar o a preferir para el posterior desarrollo de sus actividades diarias. Irónicamente mucho de este aprendizaje tiene que ver más bien con los hábitos posteriores de la vida laboral, como el pasar 8 horas sentado (fuera en el trabajo o en el transporte), ser minimamente empático, tener apenas 1 hora de recreo, vestir de uniforme y ser lo suficientemente creativo para rendir en el trabajo y no opacar el desempeño del resto. Tales hábitos se refuerzan por el número de veces que se realizan al interior de un espacio sistémico que las promueve por ser su razón de ser, rodeado de pares con los quienes pasas buena parte del día y con los cuales te desarrollas y puedes llegar a entablar largas amistades, y que construyen sociedad en base a esas herramientas burocráticas.

Los países se juegan su prestigio en cuanto a la formación educacional, algunos como el nuestro (Chile) sin embargo siquiera cumplen con los ideales de esa búsqueda; terminan siendo parte de una burocracia de medio pelo que no investiga ni se desarrolla tanto. Prefiere seguir aplicando la impronta de una nación que necesita más bien de mano de obra barata y con cierta inteligencia que no moleste a nadie (los que manejan esa burocracia). No es una exageración considerando muchas veces como a lo largo de la historia han terminado muchas de las iniciativas políticas que trataron de exigir más instrucción en el pueblo, con resultados dispares y con consecuencias nefastas, que muchas veces duelen recordar. Pero aun si el sueño de los jóvenes políticos de una nación culta  lo basan en ser los mejores dentro de toda esa maquinaria, sería entonces un triunfo más de la burocracia más que del trasfondo docente con el que pintan el asunto: de aquellos que miran siempre a Singapur y solo en los aspectos más industrialmente creativos a Finlandia. Que un ingeniero civil industrial sea uno de los estandartes de aquella fuerza de cambio revela parte de esa búsqueda por un Chile con un sistema educativo más sólido.

Pero de educación misma, yo lo dudo, y afirmo que tal búsqueda no se concentra en la educación más trascendental que los intentos burdos de aumentar las horas de clases (o las horas de “tal asignatura”) para alejar a los niños de unas familias más bien ausentes por la larga jornada laboral. Estos 2 aspectos confabulan en una tradición por desprender a los niños de la influencia familiar de la cual se desconfía o no se le pone la suficiente atención positivamente.

La educación como constructo es moralmente intrigante para un montón de visionarios (algunos dentro de las estructuras burocráticas, otros en proceso de crearlas y unos cuantos fuera de ella) que sienten con el deber de promover a un chico el mínimo fundamental de saberes que debe de manejar. Esa es una visión ilustracionista, la palabra “debe” revela el mandato de un poder que actúa hacia la integridad infantil que espera aprender a su manera, en un mundo adulto que luego se torna más y más aburrido para su pesar y que lo asfixia con conocimientos que el no eligió aprender y que pueden resultar aburridos tanto por la materia en sí o por el poco talento del profesor que vela por su “educación”. Se piensa desde la óptica tablarrasista, de la de los niños en blanco absorbentes de información. Información que por cierto es controlada, seleccionada y adulterada por un montón de burocracias que esperan que los demás aprendamos lo que ellos designan que es pertinente aprender para “mejorar el país”. ¿Cuanto de ese discurso no se ha observado desde los inicios de la patria? ¿cuantos de esos colegios que si son ejemplo de adaptación a la exigencia no adolecen de tener a los chicos más ordenados, que sacan los mejores puntajes de las pruebas estandarizadas? ¿cual es el grado de influencia que puede tener en la formación de una cultura que un colegio se muera por enroscarle a otros colegios que compiten por el dinero de las mensualidades de sus padres cuan “buenos niños” tiene formando?.

Entonces esa burocracia también tiene componentes elitistas que terminan por cosificar lo más que se pueda al alumno en pos de su educación, lo cual no es ninguna novedad.

Sin embargo, aun con la pedagogía progresista tipo Paulo Freire proponiendo su humanización me temo que tal óptica de la mejora (como sistema burocrático) obvia un detalle muy importante. El discurso que se esconde en la palabra “mejora” integra todo una tradición dentro de las burocracias que son las innovaciones y metodologías a que estas recurren para mejorar unas por otras (no es ningún cambio). Estoy seguro que en estos momentos se lee a Freire en cada escuela de gestión educacional para ponerlo contra Freire o a Vygotsky para enfrentarlo a Vygotsky. Las burocracias son expertas en tantear y descubrir estrategias para instrumentalizar el saber que han propuesto un montón de científicos y revolucionarios, cosa que puedan aplicarse hasta cierto punto de manera adaptada al mismo sistema, que luego se luce como humana. ¿que malo podría tener a 45 niños en una sala de clases enseñándoles lo que nosotros queremos enseñarles, ya que tenemos que tragarnos toda esa caricaturización neohippie? Si tal estructura (la de las escuelas) es la misma, el cambio (y las personas que proponen ese cambio) que critique a la misma y aun así no sepa deconstruirla (vale decir, que considere a la educación como un tipo de industria cultural y aparato de control social) terminará sirviendo de alimento para ese sistema, porque le dará chance de innovar si es que dentro de esa burocracia existe gente con talento (y fíjense como suena de siniestro) dispuesta a adaptarlas.

En otras palabras, se unidimensionalizará (como dice Marcuse) y terminará siendo parte de la misma industria cultural que les prohibía usar los pantalones por debajo de su trasero, ahora con la chance de ser los nuevos agentes de cambio que extiendan el poder de esa burocracia. Tal aprovechamiento de innovación puede explicarse desde el estudio que estas mismas hacen de las teorías propuestas por los intelectuales para homologarlas dentro de la hegemonía o bien de la experiencia histórica, de las coyunturas de los movimientos sociales, cuando estos culminan y ciertas burocracias terminaron viviendo (y sobreviviendo) ese proceso y pudieron observar que cosas adquirir para si mismos (y con el peso de la experiencia como factor decisivo) y que exigencias de tales movimientos sociales pueden elegir de ser consideradas “razonables”.

El proceso de todo ese trabajo lo terminará recibiendo el niño. Un peón de ajedrez que puede moverse hacia cualquier lado aun si solo puede moverse una casilla.

Los Libros Más Caros se Venden en Chile

Desde hace años al ver las vitrinas de las librerias de mi ciudad y de algunas otras en chile siempre llego a lo mismo. Los libros son caros. Tener el descaro de leer a Cohelo (cuando no es libro de bolsillo) cuesta 20.000 pesos, tener la indecencia de leer a allende me cuesta unos 15.o00 (aunque es fácil encontrarlos pirateados), dinero que por cierto hoy no aparece de la nada, con esta crisis inventada.

Arrastrado por un post de un buen amigo mio, decidí entonces darle al clavo con esta realidad.

Desde los tiempos del fin de la unidad popular que ha habido un descenso importante en la cultura y sabiduría de las personas chilenas, no solo por un declive en el sistema educativo, también por el mal fomento de la lectura y de la compra de libros.

¿Que perdieron las personas con eso?. Hoy se sufren las consecuencias de una cultura que no valora la cultura (o no se esfuerza lo suficiente por valorarla) y la educación de la gente salvo sea ofrecida por el mercado como pueden ser los carnavales culturales del gobierno o la educación particular. El viejo hábito de tomar un libro hoy en día se perdió, todos prefieren ver la caja tonta (la tele) la cual ha idiotizado (por falta de perspectiva crítica) a más de alguno (puesto que ofrece información más expedita)  y entregado “valores” que mucho dejan que desear, además de corromper los tópicos culturales de antes que hoy por hoy son mero mercadeo barato (como diría alguno de la escuela de Frankfurt, se convirtieron en parte de la industria cultural masiva)

El deporte, el teatro y los trabajos periodísticos de calidad hoy son parte del pasado, aunque sobreviven. Pero lo más preocupante es que ahora, en las bibliotecas el grosor del polvo en las estanterías ha ido aumentando… y mucho.

Con los libros ahora a precios elevados, la gente ha comenzado a uniformar su opinión general de las cosas, Chile entero esta sufriendo las consecuencias del declive cultural, con mandatarios “inteligentes” que con este altísimo impuesto al libro están volviendo idiota a la población. No temo decirlo porque es algo que se puede perfectamente observar no tanto por la falta de cultura general sino más bien por la falta de iniciativa de las personas a escoger caminos cognitivos más críticos cuando se trata de abordar los problemas cotidianos que nos aquejan. (como salir de las deudas… repactando y endeudándose más). Está comprobado que leer modifica las rutas neuronales del cerebro haciéndolas más eficientes ya fuera estimulándolas o protegiéndolas.

http://girocognitivo.wordpress.com/2012/03/21/la-neurociencia-del-cerebro-durante-la-lectura/

 

¿sabes cuanto es el impuesto al libro en chile? es de un 19% (por concepto de IVA)

¿sabes otra cosa? es el más alto del mundo

¿sabes cuanto es el impuesto al libro en españa? de un 4% (y eso que también usan el IVA)

¿sabes cuanto es el impuesto al libro en argentina y en brasil? no puedo decirtelo, pues NO TIENEN

y sabes como se demuestra eso? ve a Argentina y busca una persona común y corriente, habla con ella y verás que el nivel de cultura y preocupación de la gente allá es mas y cada día más alto que el de los chilenos (no se si será porque ellos suben más o porque nosotros estamos bajando). Y sabes otra cosa? ahora los precios de los libros aumentarán más gracias a la sociedad chilena del derecho de autor  (En el 2012 eso si no ha habido muchas variaciones en parte porque el lobby de la SCD ha disminuido)

Nos están haciendo idiotas, a nuestras caras. Ahora preocúpate de que no te lo hagan en la cara LEE, Piensa y luego Decide.  Ahora lo que tocará observar es si la falta de iniciativa a bajar el impuesto a los libros es el principal culpable en este “declive” cultural o si se suman otros factores externos adicionales a este. No es intención mía descartar otros factores que pudieran sumarse o derechamente ser la causa de esta anomalía económica.

 

=== Post modificado el 19 de Octubre de 2012, es de esperar que se siga mejorando ===

Posiblemente hasta los cartones se compran

Que modelo de educación superior es esta?

Universidades privadas que constantemente te llenan de spam tus casillas de email, prometiéndote un porvenir asegurado con carreras inseguras de ser ciertas, Carreras salidas del mundo de Oz o recomendadas por profesores bien pagados de universidades con prestigios, participes de una ruleta rusa que ofrecen como alternativa al porro cuico para que compre la carrera, cualquiera puede entrar y poner la enorme suma de dinero en vuestra mesa, si les va mal se van ellxs mas no su dinero, esa es la gracia de la cada vez mas grande cartelera de universidades privadas que te ofrecen no solo un futuro, sino que además te aseguran el hermoso titulo, no importa cual mal te haya ido.

Lo malo comienza cuando sus egresados comienzan a ganar menos, a ser descartados de las entrevistas de trabajo, las empresas lo saben, entienden que entre un doctor de la universidad de chile y otro de la universidad de las Américas va seguro el de la chile, seguro no por comparación, es esencialmente un descarte. Horroroso, discriminatorio pero en cierto modo con sentido común. Los participantes en las universidades privadas lo saben bien, aun cuando el mercado (tenemos que ser francos y llamarlo así) de estudiantes provenientes de U. No tradicionales se incremente mas y mas habrá cierta elite que entro por algo mas que la plata  que si será considerada,

El sentido de mercadotecnia de la publicidad hecha por estas deja mucho que desear, hablan mucho y transmiten un mensaje referido a ser algo que gane por sobre los 500.000, a tener un lindo cartón para lucirlo en tu pared y decir “oh, este es mi titulo que obtuve con tanto gasto”. Es lamentable que ahora el alumno no busque realizar su vocación, sino más bien a entrar en una posición de arribismo o de dinero, ¿y después que? Ahí termina su objetivo, no hay otro más que el de trabajar y ganar plata, de sueños y expectativas de vida ni hablar, hoy por hoy eso es casi una utopia con este sistema educativo. Acreditada….. Acreditada se lee por todos lados, gran parte de las UES privadas abusa de este merito (comprado por cierto) salvo las privadas mas prestigiosas. Es cosa de observar los comerciales de la universidad de las Américas, quien tuvo problemas en el pasado por estar justamente sin acreditación. Pues ahora que pudieron probablemente comprar ese estatuto hacen gala de ello, para que la masa pagable no tenga que ser regodeona con la universidad que le toca, algo de reconocimiento sirve, por lo menos para no despertar sospechas, luego si se dan cuenta estarán pagando millones y por tanto encadenados a la institución, total, lo hecho hecho esta. La salvación seria entonces tener mas plata, otra universidad de mercado, otro cartón posiblemente “comprado”

No hay que generalizar, no todas estas universidades están llenas de esta gente, Siempre habrá varias personas que no le importa esto y que sufrirán más que el resto de arribistas que tienen como compañeros.

Opus dei, Legionarios de cristo, Grupos que apoyaron genocidios, dictaduras, torturas y abusos de menores ahora tienen sus propias universidades y en el caso del opus estas aplican censura a sus estudiantes. La universidad de los andes, la mas cara de todas las universidades si bien en infraestructura es una de las mejores, con la mayor biblioteca universitaria (lamentablemente parte de ella censurada)  y en relación a calidad muy buena no deja de darme mala espina al estar impartiendo la doctrina del opus a los ricos que componen su plantel, los 4 millones de matricula me dicen claramente que clase de estudiantes busca, que objetivos quiere y que modelo busca producir. La Finis ahora paso a ese grupo cabron que esta llenando las oficinas del vaticano con solicitudes de canonización para un pederasta, miembro fundador de su carroñera congregación que hoy lucra a través de la educación y de los negocios capitalistas que hoy por hoy están cobrando mas victimas que antes.

El lucro que buscan estas “instituciones” al manipular a la masa estudiantil con el mero propósito de hacer dinero deja en claro el camino de la educación superior en chile, con mas profesores emigrando a estas universidades, con mas regalías y vacíos legales para su beneficio están degenerando la formación y la educación de un pueblo, de una generación que se supone debiera de haber hecho grandes cambios para el progreso de las personas, pero ahora eso pasa a ultimo plano con un modelo educacional capitalista que hostiga la creatividad y privilegia la ganancia a coste de la perdida de cultura, identidad, y capacidad de innovación. Más aun en un país tercermundista que tiene que servir como productor para que las naciones mas ricas no se mueran de hambre. El FMI necesita de Emprendedores que acuerden y no concuerden o discutan sus planes de construcción de empresas contaminantes, ese es el modelo de gente que quiere hoy la educación superior (en amplia mayoría) de ti, tipos que funcionen como engranes dentro de micro sistemas que trabajen en conjunto con un solo objetivo, Hacerlos millonarios. Y de paso hacerte tú de un poco de su pasta.

Si tienes la oportunidad lee cuantas veces repites “acreditada”, tal vez ya estés ingresando a una de ellas.

musica en una carta

hoy me enteré gracias a un amigo que música, la niña que empapo a la ministra de educación y que hoy es el chivo expiatorio de todos los malditos políticos de este país (incluyendo ministros), había sido defendida a traves de una carta hecha por un documentalista sobre la “revolución pingüina “. Un acto de valentía puesto que muchos de sus colegas eligieron el periodismo fácil y encasillaron a la niña como terrorista, falta de respeto a la autoridad y otras escusas para volver llamativa la noticia y dejar a la ministra como una maternal política. (si se hubiera muerto sería la mama del pueblo)

El contenido de la carta, lo podrás ver en kaos en la red: has click en el link para leerla

pero yo quiero argumentar hacia otro lado, al lado de que muchos políticos de este pais en especial locos como pablo zalaquet (perdon si lo escribi mal) que han abusado de su estatus (las cosas como son) como político y han hecho en forma reiterada la desacatez de lanzarse encima de una niña de 14 años para obtener fama y cuoteo político. Eso es asqueroso, eso es maltrato infantil.

hoy en el noticiaro del mal menor de la television chilena (redTV) zalaquet o como se llame. Como si fuese un acto rutinario empezo con su show acosando a la niña con que debe ser expulsada y que el mismo iria a donde los directores del dario salas para que expulsaran a la niña. Que ella debe pedir disculpas por lo que hizo y merecer una sanción. Y como no lo ha hecho (el dijo esto) debe ser sancionada (miren como hace uso de falacias) por no respetar la autoridad. Y luego no supe más, pues apagué la tele de lo sulfurado que estaba.

a todos los bastardos opus dei como el, que no tienen una notoriedad política, es más, la buscan y se afirman de ella como parásitos. A tod@s (lamentablemente tb hay mujeres opus dei-udi) esos son los que hay que expulsar de la política más que nadie, a todos los que acosan y maltratan a una niña que rompió un esquema en la forma en que nos hacemos notar. Y que lamentablemente nosotros lo vemos de forma tan superficial.

señor zalaquet o como te llames, estoy seguro de tu persona que si ella lo hubiera hecho en dictadura tu hubieras dicho lo mismo sabiendo que pinochet lo mas seguro que haría sería fusilarla. Tu conservadurismo comparado al común de la gente es digno del señor escribá. Felicitaciones

además, políticos de mala monta, un monton de personas que contribuyeron al mundo lo hicieron igual. Les suena gandhi, nelson mandela, rigoberta menchú, malcom X, los jóvenes de tiamment, la francia libre, martin luther king, todos estos “heroes” como comunmente ustedes llaman “atentaron contra la autoridad”.

hay un montón de organizaciones sociales, estudiantiles y mundiales (unicef, unesco, anmistia internacional) que van a protejerla de las manos inescrupulosas de políticos como tu o como tant@s que han acosado hasta el cansancio de musica. Si pillan a tus hijos consumiendo droga ten por seguro que no les vamos a pedir que los expulsen por eso. o si tomaron alcohol, o si se tiraron a una compañera o si llamaron paco a un carabinero. Nosotros a diferencia de ustedes tenemos tolerancia, tenemos compromiso, tenemos los pantalones bien puestos y ustedes….. me dan lástima, Veanse a si mismos en los canales del extranjero. Quienes por cierto, se ríen de nosotros por criminalizar y magnificar esta noticia, bien hecho por ellos.

Que lamentable tambien que hayan dicho que no demandaron a la niña, porque si lo hicieron, nido de mentirosos.

sin importar lo que haya hecho, sin importar si estuvo bueno o malo, no deberían ser tan bastardos como para lograr fama y cuoteo político acosándola y amenazándola. Pero bueno… la gente cambía.

lee tranquilamente la carta y saca tus propias conclusiones,.

saludos