¿Cómo ser Menos Circunstancial a la hora de hacer Críticas Sociales?

Se acerca 12 de octubre y quizás en los muros de las redes sociales abunden los mismos dimes y diretes de siempre respecto al rol colonialista del “descubrimiento” de América, lo de todos los años, tal vez es recurrente el tema de tener que hacer críticas constantes para las desastrosas consecuencias históricas y culturales que ocasionaron las guerras y matanzas a los aborígenes de nuestro bien amado continente, pero hoy por hoy, tal vez se juzgue más como una pose, un mero recordatorio de un momento fortuito para dirigir descargos de apatía contra la masa y vanagloriarse por ello. ¿Por qué no admitirlo?

No es que nos hagan creer a drede que todo descargo de crítica social por redes sociales sea por moda, pero no podemos negar que a veces nos volvemos circunstancialistas. Con lo de Sename también pasó: la preocupación hacia los niños vulnerados y maltratados cayó en la palestra solo después de que una niña muriera y se destaparan las miles de muertes que vinieron antes que ella, pero tal vez esos niños merecían preocupaciones de antemano de nosotros. Les dimos la espalda y pretendemos luchar pero pudimos bien haberlo hecho antes, cautos, es nuestra culpa pero tampoco es preciso tener que esperar a que otro caso se destape para actuar. El dilema es… ¿somos competentes pragmáticamente para hacerlo?

Llegan los días clave y parece que toda nuestra energía anual se depositó solo para tal acontecimiento, a ojos de quienes pretendemos convencer (la sociedad) no es muy conveniente ni convincente ser circunstanciales. No es conveniente hacer los análisis sociológicos de rigor cuando detienen a un menor de 14 que atacó a un poblador y asesinó a un padre de familia para que luego el facho pobre implore a gritos que lo asesinen “por lacra”, esos análisis debiesen estar presente desde el principio, atacando las consecuencias directas de la pobreza y la marginación apoyando a nuestras nuevas generaciones en terreno (y no alumbrar “desde las bases” como léxico egocéntrico). ¿A quién queremos purgar de culpa? ¿por qué hay que gastar 300 lineas para dar a entender lo que ya es evidente? ¿por que hacer de las explicaciones verdaderas displicencias “jesuitas” o actos de fe para purgar un poco nuestra irremediable culpa social?

¿Será por el abajismo? ¿será por falta de tiempo?

Como sea, hay una delgada línea que separa al proselitismo de la ponencia solo circunstancial; está en tomar una actitud activa pero también inteligente pragmáticamente hablando (y no hablo de pragmatismo, sino de pragmática como rama de la lingüística) y eso requiere cierta mesura, cierto cuidado de ser constante a la hora de hablar por sí mismo de nuestra postura ante los problemas sociales. No llegar a saturar con información pero tampoco restringirse a momentos, meros momentos.

Los análisis, deben ser parte de ti, un hábito, algo así como que salga “sin querer” en palabras de Walter Benjamin. Cuando integramos el análisis a la vida diaria muchas veces nuestra construcción de la realidad (como pensamiento, cognición) integra nuestras ideas semánticamente por ser significativas para nosotros, nos tocan y nos hacen sentido si somos los suficientemente sensibles (cosa que se logra, no es que sea innata) y es inevitable ver estos aspectos  e interpretar la vida diaria a medida que nos desaburbujamos. La alternativa para no llegar a ser circunstancialista primero es reconocer que detrás de la crítica de la masa anteriormente mencionada hay algo de “verdad” que se esconde dentro de ella. La crítica social también puede volverse un acto de galanteo, pedante a ojos de los demás (sobre todo si se concentran solo en ese aspecto porque no comprenden el contenido) y es común verlo sobre todo en ciertas páginas (no digamos Noesnalaferia), por lo que depende de nosotros no volverla un fetiche.

Evitemos la pose, evitemos acordarnos de nuestros hermanos mapuche cada 12 de octubre solamente, salgamos de nuestras zonas de confort y conozcamos más, saquemos un poco el Hommodolars o El Desconcierto del polvo un rato. Es más que una primicia de medio de comunicación social y es obvio que el tema es trascendente en el tiempo por sí misma, solo requiere algo más de trabajo y quizás más de motivación intrínseca.

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