Perspectivas Críticas sobre la “Rehabilitación” de los Presos

Hace algún tiempo, en mis primeros días de anarquista, mi opinión acerca de las cárceles fue bastante negativa por el hecho de limitar la libertad de la gente y de ser una burla de si misma al prometer “rehabilitación” pero ofreciendo espacios mal cuidados y negligentes que difícilmente podrían admitir alguna esperanza de convertir criminales en individuos “activos” para la sociedad (jajajaja, activos). Era una visión bastante idealista del asunto, pero aun así he seguido conservando algunos aspectos positivos de la crítica anarquista hacia las cárceles y el sistema carcelario, teniendo en cuenta eso si, un hincapié en tocar otros temas que abordan críticamente el tema de la “rehabilitación”.

Las cárceles muchas veces ofrecen programas de “rehabilitación” para sus presos, que lamentablemente se alzan como fachada ante los organismos internacionales que las monitorean puesto que en países como Chile, la cárcel se le considera como un centro de aislamiento de criminales potencialmente peligrosos para la sociedad y no como un centro donde aquellos que siguieron caminos delictuales puedan volver a comenzar. Descuidando aspectos como el hacinamiento, la arquitectura, el ofrecimiento de espacios recreativos o de reencuentro con sus familiares o amigos dado que no se ven como prioridades a la hora de construirlas. La cárcel como estructura inspira terror para quien está potencialmente expuesto a ingresar allí como para quienes trabajan en ellas o quienes viven cerca de sus instalaciones, mientras que en otros lugares donde se habla de “rehabilitación” (como los hospitales, las clínicas y los centros comunitarios) las cosas son muy distintas.

Sin embargo, esa “rehabilitación” (propuesta como una alternativa al “saneamiento” de los criminales) cae en contradicciones y es discutible.

Quienes pueden optar a “rehabilitación” por lo general solamente son convictos con antecedentes de buena conducta, que para lograrla, deben sortear la hostilidad de la población carcelaria así como también el hacinamiento y un montón de otros factores que alteran la conducta de quienes viven en ellas (puesto que los estresan). Se escoge con pinzas solo a quienes son vistos con la potencialidad necesaria para dejar el camino del crimen, y sin embargo, de estos escogidos son pocos los que continúan con los programas y logran efectivamente “rehabilitarse”.   Por tanto, tal concepto no es universal ni representa la base del sistema penitenciario mismo.

Hablar entonces de rehabilitación, es ambiguo (y hasta de cartón). Tanto por el hecho de que la mayoría que ingresa a la cárcel no solo no puede optar a estos programas sino que sigue reincidiendo como también por el hecho de que la “rehabilitación” misma encierra inconsistencias con sus propuestas. ¿Rehabilitar en torno a que? ¿a que el preso deje el camino del crimen y trabaje? ¿en que tipo de trabajos podría desempeñarse alguien con antecedentes penales? ¿que tipo de sueldo ganará alguien que presenta tales antecedentes? ¿sera posible con eso romper los círculos de segregación y pobreza de donde estas personas provienen? ¿pesa como alternativa reingresar supuestamente a la sociedad y observar que la alternativa de seguir dentro del lumpen es inclusive más segura para ellos cuando los mismos organismos que promueven la rehabilitación no hacen nada para introducirse en las raíces mismas del lumpenaje y corroborar todo el nivel de segregación en donde se encuentran?

Entonces, esa característica de la “fachada” cobra aun más protagonismo y sentido en un sistema donde a la par de retener individuos que resultan peligrosos por su forma de actuar, suelta a los “rehabilitados” en las mismas zonas donde deberían potenciar ciertos cuidados y derechos primordiales de las personas que viven ahí para evitar que reincidan. Solo podría aumentar el número de personas escogidas y hacer gala de la estadística de una forma lo suficientemente poderosa como para tapar el problema y no dar la impresión de que se les está escapando de las manos. Lo mismo sucede con las medidas de tolerancia cero al interior del poder judicial que a vista del público general parecen medidas ejemplares pero que a la larga incrementan notablemente la población penal, no teniendo necesidad de publicitar sus programas de rehabilitación dado que son medidas populistas. ¿Para que si la gente está feliz cuando meten más gente presa?

Además, la rehabilitación como concepto está anclada a un concepto platonista que antiguamente fue muy utilizado, el cual es el encierro del hombre para educarlo. Concepto que proviene desde los tiempos de los monjes de la edad media que se retiraban lo más posible de la población para realizar sus investigaciones.  Existen similitudes entre el sistema penitenciario y la antigua pedagogía por el hecho de que una prisión es un lugar que se enclava lejos de la población, donde las diversas organizaciones aplican su ortodoxia con la plena libertad que les da el hermetismo. Parte de esa filosofía la podemos ver también en las clínicas mentales y en las escuelas, o en cualquier otro lugar que requiera moldear al individuo.

Pero el hecho mismo de necesitar acabar con la libertad, no es sencillamente poniéndolos en una celda. Es su aislamiento del mundo exterior lo que potencia la creencia de que la cárcel los reformará y les dará todo lo necesario, dado que es una filosofía de corte platonista donde la importancia radica en aislarse de aquellos lugares que potencian los “malos comportamientos”. (el barrio, las amistades, la familia y las drogas) y privilegiar el acercamiento de las personas a una “verdad” (que sería en este caso los programas de rehabilitación”). Pero como en toda filosofía platonista, no hay mucho interés por preocuparse por lo “mundano” (en este caso, las familias y los barrios que viven sumidos y segregados en la pobreza).

Es por eso que todos estos programas están atrapados bajo un cierto idealismo, y tal vez, considerando lo que les espera de vuelta, en una actitud ilusa. Aquello se puede romper considerando el libre albedrío y la autodeterminación tanto fuera como dentro de la misma cárcel. El darse cuenta que existe un estado que constantemente vigila a sus ciudadanos y de acuerdo a ciertas actividades los catalogan como personas de bien o como potencialmente peligrosos y en el que burdamente existen personas que creen que pueden transmutar el plomo en oro.

No dudo en que dentro de la cárcel puede haber gente que desista del camino del lumpen (sin intermediación burocrática) puesto que este es funcional al capitalismo, a tal punto de ejercer terror y sumisión en lugares donde la mayoría de los capitalistas y burócratas tendrían una feroz resistencia (como puede ser un barrio obrero) o más cómicamente por el hecho de que les da miedo (dado que han estado más aislados del resto de la población también). El dejar que el lumpen se engrandezca es una estrategia hábil por el hecho de que reduce la conciencia de clase al interior de las poblaciones a su ves que produce que la gente dependa más de los organismos de seguridad y por tanto, ofrezca más apoyo a los poderes fácticos que les vendrán a “salvar de la delincuencia” (claro que solo hasta cierto punto).

Por eso, no me atrevo a hablar de rehabilitación, salvo si ese esfuerzo es genuino y la lucha posterior les sea recompensada. Nótese que todas las palabras en comillas son irónicas.

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El Premio Nobel de la Paz 2012 va en serio, UE y por qué no significa nada.

Siguiendo la tradición de Henry Kissinger, Al Gore y Obama, nuevamente en Suecia condecoran bajo el alero de la polémica a personas que, siguiendo el sentido común, distan bastante del pacifismo o de la paz misma.

http://ec.europa.eu/news/eu_explained/121012_es.htm

Este año toca a la Unión Europea. Si, la misma que impone severas políticas de austeridad a Grecia y a otros países en crisis (a sabiendas de lo que significaría), la misma de la OTAN, la misma de los conflictos con sus ciudadanos musulmanes, la misma que participa enviando tropas a Medio oriente, la misma que controla el mayor mercado de armas del planeta. Muchos pensarían que correspondería a una ironía… pero no lo es. La defensa de la paz como constructo jamás ha dejado de requerir un fuerte control burocrático y militar, así como por ejemplo, se reprime hasta el cansancio a la población de los PIGS para que acepten de mala gana las políticas de austeridad puesto que la Unión Europea no repara en utilizar todo lo que esté a su alcance para que su equilibrio no comience a crujirse.

Mantener a los países en torno a un eje requiere de todos estos aspectos. Si eso significó mandar a los F-16 de la OTAN a matar civiles en los Balcanes o si eso significó apoyar a Estados Unidos en su frenesí por invadir países del medio oriente y dotarla de todo el apoyo militar… pues todo sea por la paz ¿no? Todo el trabajo y esfuerzo que requiere estar años y años manteniendo una hegemonía en el continente y en sus alrededores merecía un premio, ¡claro que si!, un premio hipócrita que a la vez no es hipócrita, que se premia a si mismo desde el eurocentrismo y promulga la “paz” hacia el mundo entero sin molestarse en decir que es de europeos para europeos sino también como una expresión de la ingeniería diplomática precisa que los demás países podrían (y deberían) implementar para alcanzar el estatus que como conjunto de naciones significa la Unión y que para ojos del mundo entero representa calles limpias, ciudadanos amables e inteligentes, idas a cualquier país sin necesidad de pasaportes y una aparente y antiséptica hermandad a punta de lumazos y amenazas diplomáticas entre países cuando las cosas están mal.

Y si esa “paz” se mantiene gracias a la compra y producción de armas… representando a veces, una parte importante de su PIB pues todo sea por la “paz” no?

Pueden premiarse todas las veces que quieran, porque están en la razón. La Unión Europea no escatima en recursos para asegurar esa paz de cartón, no importa mucho la gente que no contribuye a la causa eligiendo la cesantía, la pobreza y los problemas culturales (como si de veras uno eligiera causar los problemas). Ellos no son contados más que cuando van a marchar para posteriormente ser identificados.

Pacificar naciones siempre requirió regurgitar enormes cantidades de sangre a través de la historia. Es por eso que quizás, por el momento la paz no significa nada para mi, más bien debería significar algo para quienes se ven amenazados por la causa misma de la paz, total ramera de Babilonia.