Los Esclavos de la Dicotomía (consecuencia con fecha de vencimiento)

Hola a todos, luego de más de un mes sin escribir (y sin poder encontrar algún tema interesante del cual hablar) se me vino a la mente un asunto que me preocupa como persona que se está forjando un sentido en la vida.  

El dominio de poder, como decía Gramsci, tiene como componente más notorio la Hegemonía, esta influye en la cultura imponiendo (desde lo sutil hasta lo brutal) maneras de comportarse, vestir, asumir expectativas de futuro, carreras, formas de ser y pensamientos. La Hegemonía del capitalismo como modelo económico evolutivo da para muchos constructos sociales. Estos se alimentan del apoyo de la gente y de la creatividad, sin embargo, hay otros actores dentro de esta historia.

Y esos son los dicotómicos. Personas que encuentran absurdo seguir la cultura de la hegemonía. Se distancian de lo establecido, asumen una posición política y viven dentro de grupos culturales afines a sus maneras de pensar. Pero con la diferencia en que basan su lucha en continuaciones bipolares de las consecuencias del capitalismo. Esto se puede traducir en conductas oposicionistas que buscan más una reafirmación de la personalidad de las personas que de conseguir cambios profundos para quienes les rodean, como si pertenecer a la izquierda o a algún colectivo fuera una “etapa de la vida”. La violencia no es un límite diferenciador dentro de este fenómeno porque si bien así existen burgueses jugando a ser izquierdistas también existen personas que avalan la violencia como objetivo y no como una mera herramienta. El caos y la iconoclastía propia de los vanguardistas y de las facciones políticas más radicales normalmente terminan absorbidos por el triste destino marcusiano que les depara apenas pisan un pie detrás de las barricadas.

Marcusiano? les suena? En cierto lugar del sesentero EE.UU Hebert Marcuse (filósofo de la escuela de Frankfurt) afirmaba que cualquier intento de contracultura que perdurara en el tiempo  terminaba evolucionando hacia nuevos constructos sociales mas internalizados por el capitalismo a medida de que este lo termina ilustrando, burocratizándolo y volviéndolo un producto de masas. Como le pasó al punk, al Noise Rock, a los Hippies, al mayo del  68, al maoismo, a los veganos, etc. Todos esos niñatos que gritan injurias en contra de las burocracias más tradicionales sin deconstruirse antes terminan por crear bases para la creación de otras más nuevas, con instrumentos de dominación más sutiles que no se traducen siempre en una mejora de la calidad de las personas.Para que ocurra lo menos que pueda, pasa más por la genialidad individual (o grupal) que por el mero consenso de una ONG o un colectivo universitario.

Ese insurrecionalista, no se da cuenta que en el fondo le hace “un bien” a la sociedad con sus exigencias de cambio y sus métodos de expresión. La Ira reprimida de la sociedad comienza a sublimarse cuando lo ven por televisión prendiendo barricadas y lanzando piedras. Bajo aquel televidente hipócrita que lo martiriza se esconde un “self” que ansiaba ver aplicada esa ira en alguna transformación que le fuera en beneficio y por tanto, ese sentimiento que el insurrecto expresa como “yo estoy al margen de la sociedad” es, a todas luces,  una mentira.

Lo mismo pasa con el vanguardista que habla de revolución como si de comer pan fuese, o de aquella lesbiana feminista que se esfuerza por inculcar el respeto a la mujer y ve como ellas relacionan el respeto con exigir más poder adquisitivo para írselo a gastar en malls o volverse los “macho alfa” en alguna empresa “progresista” (para desgracia de ella)

De nada sirve luchar en contra de este mundo envilecido sin antes deshacerse de todos esos fetiches de mierda que vienen consigo cuando elegimos el camino revolucionario. Creer que estamos al margen de los demás, que fuimos iluminados, me parece una estupidez absurda. El “ser o no ser” es una dicotomía, y si uno no es lo suficientemente inteligente termina por caer en un agujero que en el fondo le sirve de material para las herramientas burocráticas. 

Eso no significa que por eso sea malo, solo que no me gusta que llegue un dicotomizado a hablar sobre lo libre que es, porque es mentira.

 

 

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