La sociedad como panóptico

Después del caso del jardín infantil donde maltrataban a menores, me doy cuenta que la sociedad elige el camino del panóptico solo cuando le conviene, es más, podrán observar todo lo que quieran, las 24 horas del dia, pero solo se pasará del registro a la censura si la acción que cometes toca las fibras sensibles de quien ejerce como guardian. Es una cosa mas o menos lógica.

Desde los trabajos de Foucault que se ha hablado de una sociedad panóptica, que sitúa a las personas en espacios donde puedan ser vigilados constantemente para la seguridad de los demás, muchas escusas sobre la seguridad son esgrimidas ahí  y prácticamente esta forma de tener a la gente registrada es un lamentable gaje del ser sociable de por si, garantizar la norma por una cuestión de supervivencia moderna, muy influenciado por el capitalismo.

El control social a todas luces es algo muy feo pero que por más mala fama que tenga es aceptado por casi todas las personas, en parte por la bendita inseguridad, muchas cosas pueden o te pueden hacer en base a la inseguridad, a la probabilidad, porque en un mundo matemático como este, donde eres cifra, y a la vez un elemento de un conjunto, no tienes oportunidad de esgrimir tu libertad individual si  no tienes las agallas de pedir que ya dejen de observarte como una amenaza.

Y eso es algo que se tiene que discutir pues es un hábito común, por muy malo que sea, siempre se cae en el fetichismo de querer apagar cualquier comportamiento inadecuado sin siquiera tomar antes antecedentes para saber de donde diablos proviene y cuales son sus propósitos. El caso del jardín infantil (Chile) no es del todo convincente para una sociedad panóptica que se interioriza más y más pero que acusa tratar más con el exterior que cuando lo hacía hace 40 años.  Los maltratos se habían sospechado, pero nadie tomó la iniciativa de visitar el lugar de aprendizaje de sus hijos, nadie consideró que se debía conocer más a fondo, sabiendo que sus estarían ahí.

La sociedad como panóptico cobra protagonismo cuando se es consciente del problema, generalmente el fenómeno de vigilancia social en nuestro país no se ha vuelto institucional, salvo por la pdi, pero a nivel de cultura el querer saber del otro MAS  CERCANO cual voyerista es algo muy infrecuente, en parte gracias a ese autismo social que cada chileno medio tiene con la sociedad, quizás también sospechando de la misma pero también sospechando del resto, nadie quiere perder la oportunidad. Todo es chisme pero nadie se toma la molestia de ir al lugar de los hechos, es por eso que los periodistas triunfan al tratar de poner a alguna oveja negra entre los titulares para expiadarla y llevarla a la palestra de las conversaciones cotidianas sobre lo que es bueno y lo que es malo.

Vigilar requiere de visión, escuchar es dificil, es un canal comunicativo suceptible a alteraciones del canal, implica un mayor esfuerzo por parte del receptor y un contacto más directo, ver es más flojo e instantaneo, es el vehículo de partida para el ciudadano panópticano que cuando su sicosis aflora es capaz de ingresar en la vida privada de cada persona que desea, ya sea con datos verídicos…. o con chismes, y creo que la cosa va por ese lado.

No creo que hayan habido chismes sobre el jardín infantil, tal vez se confundió el llanto de los niños con las pataletas de la edad, no habían denuncias ni funas ni citas con la directora, todos querían que fuera algo tranquilo prácticamente. Las técnicas parvularias supuestamente estaban bajo ese rol cultural y hasta estos dias no era posible aplicar el panóptico sobre un tipo de población en la cual se confía ciegamente en los estratos sociales menos favorecidos culturalmente, aunque el cuento va más por un asunto de personalidad, de saber pararte frente al otro cuando crees que existe un problema.

Ya no se diseña en base al panóptico, la tecnología si acerca esto al plano de la realidad, ahora por ejemplo, tienen el jardín infantil lleno de cámaras. Ahora se le ha ingresado a la palestra de la tribu de los políticos y será un punto del cual hablar al menos una semana hasta que se apelmace a la cotidianeidad y solo sea un “caso aislado”

fuera de todo, la sociedad elige ser panóptica  después de juzgar.

Los pobres suburbanos existen, probablemente vivan al lado tuyo.

La gran mayoría de los habitantes de este país tiene un mapa mental bien optimista cuando se les menciona a esos preciosos y brillantes parques residenciales, lejos de las desgracias urbanas, lejos del crimen y supuestamente lejos de las características que vuelven “indeseable” a las personas, como el hacinamiento, la pobreza y la brecha cultural.

Generalmente la idea de todo joven profesional aspiracionista es llegar a una casa pareada de 1000 uf o más, de 3 pisos con tejas de asfalto, tratando de comenzar una vida que le podrá en 10 años duplicar el tamaño de esa casa, o derechamente tener esas preciadas vans donde viajarán sus hijos al colegio con nombre anglosajon. Pero lejos de entrar en detalles sobre los nuevos y supuestos ricos, quiero detenerme en la clase de pobre que vive prácticamente en las mismas casas que ellos pero sin atreverse a salir a conversarles, hablo de los pobres suburbanos, tipos que fueron quedando atrás del porvenir social que se vivió a comienzos de los 90 y 2000.
Son personas que, en su momento, gozaron de trabajos que les daban la posibilidad de abstraerse de la vida urbana -al menos de una parte de ella- al decidir vivir en los condominios y parques residenciales que estaban a las afueras de las grandes ciudades, relativamente cercanas a ellas a través de las autopistas o caminos exclusivamente construidos para ellos. Toda esa facilidad atrajo un boom de compradores quienes deseaban en poco tiempo poder establecer una familia con 2 hijos, un auto del año y un perro que les recordara lo buena ondas que llegaron a ser los primeros años, antes de las crisis económicas y la flexibilidad laboral que terminaron por dejar a muchos profesionales al margen del progreso que vendían los políticos de aquel entonces, comenzando el fenómeno de los “cesantes ilustrados”.
Cesantes como esos abundan, en especial en lugares donde el foco económico está deprimido y solo se requieren trabajadores técnicos a los cuales igual se les pagará poco, pero que gozarán de las mismas regalías que esos trabajadores tuvieron, en mayor o menor medida, y que les permitieron despreocuparse un poco de cosas como la previsión de salud, las isapres, las afp y diversas asuntos que tienen que ver con que otro weon por otro lado les termine administrando cosas a su pinta y sin poder exigir más de lo que la letra chica soporta, claro atentado contra la libertad que sin embargo, gracias a la ignorancia de la gente, no se manifestaba hasta que las necesidades económicas obligaban a estrujar más y más estos beneficios, con tal de aminorar los gastos que pudieran definitivamente sacarlos de las lindas villas donde viven o vivían.
Paulatinamente la movilidad social descendente se encargó de dejar a sus hijos fuera de los colegios particulares para ir dejándolos matriculados desde los subvencionados hasta los colegios municipalizados que tuvieran alguna política de educación decente, los que valga decir, estan muy lejos de sus hogares suburbanos, teniendo que gastar mucho en transporte, cosa que por ejemplo en otros países se trata de aminorar compartiendo los autos. Antes tampoco se tenían muchas necesidades de conseguir becas para su educación superior, lo cual fue continuamente reestructurándose hasta ser considerados por las fichas de los trabajadores sociales como “económicamente pobres” tratando de acceder a buena parte del financiamiento estatal sin poder encontrar muchas soluciones debido a las trabas que significa vivir en un suburbio, quedando descartados de beneficio alguno.
Generalmente estos sectores no se caracterizan por tener servicios sociales que ofrezcan apoyo y algo de solvencia económica para los pobres… como haberlo si técnicamente son lugares donde NO DEBERÍA haber ningún pobre, lamentablemente el pobre suburbano tiene que soportar vivir sin estos servicios que pudieran darle algo de aliento a sus vidas. El otro detalle característico es que gracias a esta carencia de servicios dentro de todo ese bloque de cuadras con casas repetidas, hace inevitable el uso del automóvil, y a estas alturas un pobre suburbano ya habrá vendido su van o su 4×4 de antaño al darse cuenta que no podía estar pagando las cuotas de este o el combustible cada vez más caro, realmente se puede decir que los pobres dentro de los condominios están prácticamente condenados a no salir de ahí, estando anclado a trabajos mal pagados en los hipermercados cercanos y a las miradas inquisidoras y algo altaneras de algunos de los vecinos quienes no se vieron afectados por esa repentina y brusca baja en la demanda laboral. En lugares como Estados Unidos se contratan guardias para evitar que los trabajadores molesten a los vecinos y en general todo aquel afectado por este fenómeno está condenado a un apartheid cada vez mas notorio, conforme siga el miedo a los declives económicos. El desarrollo inmobiliario, siempre especulativo, impondrá más de esas casitas de ensueño por todos lados y atraerá mas gente que pueda pagarlas de alguna manera u otra, aumentando aun más la brecha y garantizando su retroceso social de una forma muy cruel.
Lo raro es que estas personas, afectadas mas o menos dependiendo, se aventuran a exigir cambios sociales pero sin desechar las ideas económicas que tenían cuando no eran pobres y que por cierto, estipulaban políticas que los harían mas ricos a ellos a costa de los pobres en general. Ya no tenemos weones pobres que sean partidarios de la udi por sus creencias religiosas, acá hubo un proceso real, que les puso los pies en la tierra a un montón de adultos gozosos de la clase media acomodada, quienes ahora tienen que lidiar con todos los trámites burocráticos que tienen que soportar los simples mortales. Aun falta tiempo para que se vayan desprendiendo de sus antiguas ideologías pasando a colindar más y más con un pensamiento de centro que toma prestadas ideas de la izquierda, el perjuicio social de ser un simpatizante del socialismo le cierra las puertas a miles de padres que tienen que ver cada día como el sistema que apoyaron y le dieron tanto hoy les da la espalda y los deja encerrados en una cárcel de casas estilo francocanadience y coloniales, ese prejuicio wn se irá ablandando a medida que el problema se haga más visible y ya deje de ser la vergüenza que se trata de esconder para que sus familiares no los martiricen en sus reuniones.
Pero mientras tanto, tendremos que ver como cada vez más personas ingresen a este círculo que no tendrá análisis sociológicos decentes que lo expliquen hasta que el problema se vuelva una realidad que ni los medios de comunicación de este país puedan contener.

El rol del Fonoaudiólogo Como Agente de Cambio Social (Revolucionario)

Edición descargable en http://es.scribd.com/doc/55452415/El-Rol-del-Fonoaudiologo-Como-Agente-de-Cambio-Social-Segundo-borrador

Más allá de las diferencias epistemológicas que pudieran suscitar una dificultad en la definición de lo que es y representa un fonoaudiólogo, a nivel académico el fonoaudiólogo es el profesional de la salud que atiende los trastornos de la comunicación humana  a nivel general y específico, es un experto en la física acústica (sonido) y de la audiología, de la voz, de la lingüística aplicada, pero por sobre todo, de la cognición y las neurociencias y psicologías ligadas al proceso de la comunicación (como las que se relacionan con el lenguaje y con el habla) así también de aquellas disciplinas que explican como nosotros las logramos comprender y aplicar en la sociedad y en el desenvolvimiento de nuestras vidas. Serra señala que: “La comunicación es la dimensión más abarcativa (sic) y definitoria de la fonoaudiología y sin que ella cuente con un nombre o denominación de su carencia, disminución o déficit o competencia adecuada o normal para muchos…” (p. 111).

Vale decir, una parte importante de la capacidad de entendimiento del ser humano, de su libre albeldrío y de su construcción como ente cultural. Es por esa razón por la cual el fonoaudiólogo logra introducirse hacia un campo social muy importante, debido al alcance que implica el lenguaje (como las demás disciplinas) al estar arraigado a un sin fin de relaciones humanas, que de enumerarlas, no valdría la pena mencionarlas de una forma tan técnica por ser tan numerosas. Supongamos por ejemplo que todo lo que hacemos (según el teórico de la comunicación humana Paul Watzlawick) implica un desafío a la ingenua idea de que existe la incomunicación. Es más, su no-existencia se llega a postular como un axioma. Todas nuestras actividades cotidianas son un ejemplo explícito de comunicación, y si no lo son de forma directa, esconden dentro de ellas una potencialidad.

Aun así, quien por algún motivo desarrolla un trastorno o alguna enfermedad que limite sus capacidades comunicativas y vea mermada su condición o su salud, tiene derecho a ser tratado por un equipo multidisciplinario de profesionales, los cuales deben instruirse a lo largo de toda su vida para desafiar con sus conocimientos y prácticas al debacle y a la apatía que aquellos problemas provocan en la población, con el objetivo de ofrecerles una solución.

Sobre el rango de acción del fonoaudiólogo CEPAVAL (s.f.) expone lo siguiente:

¿Quién necesita evaluación fonoaudiológica?

Toda persona con pobre significado de palabras o vocabulario, dificultad para combinar palabras en oraciones, para comprender y   procesar el lenguaje oral y escrito; la persona que sustituye, omite o desvía los sonidos de las palabras constantemente; que muestra  retraso en la adquisición o desarrollo del lenguaje, que tartamudea o se bloquea al hablar, que muestra cambios en su voz o una  cualidad inusual y las personas con un problema o algún desorden neurológico

¿Y cómo un fonoaudiólogo podría entrar en este proceso?

Antes que nada, me referiré al rol del fonoaudiólogo a nivel más general. Cuervo(1998) expone que los fonoaudiólogos tienen los siguientes roles: prevención;examen, evaluación y diagnóstico de trastornos en la comunicación; intervención terapéutica; comportamiento profesional; y educación continua y estudio científico.

Ahora que definimos su rol en términos generales ¿como un fonoaudiólogo podría llegar a ser un motor de cambio social? ¿que potencialidades tiene un fonoaudiólogo para revolucionar su rango de acción o el de otros?

Al igual que los demás profesionales de la salud, el profesional fonoaudiólogo debe velar que las capacidades de las personas sean o estén dentro de rangos saludables (siendo el paciente quien decide los límites de esos rangos, dado que es su libertad). Tal propósito implica no solamente considerarlos como entes estáticos que solo cobran forma cuando toman asiento en la consulta. Las personas se desenvuelven además en un montón de ambientes, participan en diversas construcciones sociales, son plenamente conscientes y su organismo actúa y responde ante cada situación. Tal enfoque actual se sustenta en una observación biopsicosocial del paciente, atendiendo a todos los espectros, con cierto énfasis en la holística. Sin embargo, me sorprende que este enfoque tenga que ser enseñado bajo el alero del positivismo, siendo que todos esos aspectos, explicados, serían considerados “de sentido común”.

Aun así, a modo de opinión personal, considero que en estos momentos ocurren 2 situaciones paradójicas: cada vez  el mundo es más estudiado y analizado (además de vigilado, puesto que todas estas acciones han sido posibles a medida que las ciencias se burocratizan más) pero así como existen tratados y una semiología que se dice estudiosa de los alcances de las personas, la verdad es que al menos en Chile esa relación todavía está corta de manos, e inclusive, si fuera más crítico aun, consideraría hipócrita hablar con tanta vehemencia de las personas cuando se les sigue resguardando de cualquier participación en alguna propuesta que mejore sus expectativas de vida, sus potencialidades y su desarrollo. No me explico que un/una fonoaudiólog0/a, sabiendo a lo que se expone una persona dentro del sistema deba guardar silencio ante situaciones que tienen un alcance lógico dentro de su profesión, como pueden ser los bajos índices de lectura a nivel social, el poco desarrollo de su disciplina a nivel comunitario, la falta de inclusión en la educación, la falta de legislación sobre los derechos de los pacientes más críticos y que necesitan de asistencia permanente, etc. Pero lo que de verdad debería valer la pena de decirse es que no me explico que no hayan personas que no guarden silencio ante estas situaciones a nivel general.

Un fonoaudiólogo no puede pretender “bajar de una nube” y volver al Olimpo después. Pero dejando los idealismos típicos que se mencionan en casos como estos, quien ejerce la profesión no debe pretender que está al margen de los demás, aunque por ejemplo, en las universidades, dado su hermetismo, limiten el tiempo y el número de veces que un alumno puede constatar la realidad y deconstruirse. Quien quiera acercar la disciplina a la gente tendrá que juntar la valentía suficiente para asumir que no siempre contará con la institucionalidad detrás. Los que por el contrario, detestan la institucionalidad por diversas razones, ya tienen un pretexto para no verse limitados.

Entonces, la carrera revolucionaria dentro de la disciplina tendrá que ver principalmente con aspectos críticos que le conciernen de un modo especial a esta. En otras palabras, introducirse dentro de sus nichos.

Pudiera ser más apropiado hacer una lista de tópicos que están dentro del rango de acción del fonoaudiólogo.

  • El Lenguaje y la comunicación humana (su uso en la sociedad, discriminaciones lingüísticas, limitaciones, derechos de quienes presentan limitaciones o prefieran otras vías de comunicación, alcances del lenguaje en la vida diaria, conservación de lenguas, campañas para promover distintas vías de comunicación, refuerzos, etc)
  • El aprendizaje y la Educación (Rol de las escuelas, inclusión educativa, revisión de otros factores relacionados con el aprendizaje, métodos alternativos a la educación formal, factores que promueven o limitan el aprendizaje, políticas sociales relacionadas, alcances sociales del aprendizaje, etc)
  • La salud (del paciente, del paciente en su entorno, del entorno del paciente, del sistema, de potenciales pacientes, salud pública, campañas a nivel de población, factores relacionados con la salud, etc)

Pongamos un ejemplo. Se atienden personas en las escuelas ¿el aprendizaje dentro de estas es lo adecuado? ¿es acaso el único modelo aceptable? ¿por qué existen escuelas con fonoaudiólogos o sin estos? ¿porque solamente las escuelas que atienden a determinados estratos sociales son las que presentan fonoaudiólogos y en las demás no?. Atender a estas interrogantes puede ofrecer una mirada amplia sobre los alcances de quienes se desenvuelven en educación y deben observar estas situaciones a diario, muchas veces sin oportunidad de modificar las estructuras de aquellos sistemas. Yo considero que la capacidad de hacerlo o no depende no solamente del nivel de conocimientos que presente el fonoaudiólogo sino también de una continua motivación personal para identificar situaciones que pudieran suponer una anomalía y significan una amenaza constante para quienes se sirven de sus derechos. Existe también un componente de conciencia, desarrollar consciencia y promoverla, no dejarla enajenarse en lo laboral o en lo meramente vocacional.

Otro alcance pudiera ser por ejemplo la lucha en pro de los derechos de la gente con necesidades especiales, tales como los pacientes con hipoacusia, quienes presenten TEA o los niños y niñas (y adultos) que sufren retraso mental. Adicionalmente a los deberes éticos derivados de su consideración en los tratamientos o terapias, en parte, serán responsables de que ellos dejen con el tiempo (si es posible) de requerir de su dependencia, y refuercen su sentido de autovalencia, de exigir respeto hacia sus potencialidades y dificultades como lo haría cualquier otra persona y que esa autovalencia tenga un lugar en la sociedad, así como esta tenga un lugar en ellos. Sería irónico hablarle de la importancia de la socialización a aquellos y aquellas que, aun dentro de los trastornos, observan a una sociedad que poco o nada se preocupa por ellas y que aun así esta tiene el descaro de exigirles cumplir modelos que para ellos les son de notable dificultad, muchas veces rotulandolos de enfermos solamente por no ajustarse a la mera exigencia y dejando de lado otros aspectos que en si son patológicos y son la causa directa de aquellos conflictos.

La discriminación lingüística es otro tramo, la xenofobia hacia las culturas distintas a través del juicio de su fonación es otro campo de acción que puede ser considerado, también se puede luchar por derrotar la xenofobia a través campañas contra la discriminación lingüística eso y así apelar a la conciencia de la población. Aparte de eso, también existe discriminación a nivel general del habla entre distintos estratos sociales como lo que ocurre con los segmentos altos de este país cuando modifican su pronunciación para segmentarse de la población e imponer su propio esquema de cultura como el ideal. (El tal conocido “hablar con la papa en la boca”). Aun así, ¿la normalización es una estrategia considerable? ¿o tal vez la estrategia apuntaría a no juzgar las pronunciaciones entre culturas? ¿no asumir que existe una correcta o incorrecta? y de ser así ¿que ocurre cuando esas normas de respeto pierden su alcance por ejemplo, en entrevistas de trabajo? ¿en testimonios legales?, etc.

El bienestar de los ancianos también es un tópico a considerar. Si atendemos su bienestar cognitivo y su salud auditiva, vocal y oromotriz, también se puede analizar aquellos tópicos dentro de sus costumbres y hábitos  que pudieran ofrecer nuevas perspectivas  para futuros tratamientos.

Ahora, también pueden abordarse tópicos externos, que ejercen influencias notables dentro de la población y que estén involucrados en  los aspectos comunicacionales del ser humano. Por ejemplo, exigir y promover el desarrollo de medios periodísticos plurales y que sean de calidad objetiva y específica, que ofrezcan una vía adecuada para el desarrollo lingüístico y cognitivo de la población que las prefiere como su primera elección para instruirse e informarse. Eso incluye también ejercer una actitud crítica contra todo aquel intento de enajenación proveniente de un manejo deficiente y o poco ético de los medios de comunicación sociales, aunque conociendo el nivel de burocracia lo mejor sería apuntar a promover en la población que sea esta misma la que exija calidad hacia los medios de comunicación. Aun no existen los suficientes estudios que avalen alguna relación entre las deficiencias de contenido en estos medios y el desarrollo posterior de trastornos comunicacionales, pero se pueden hacer inferencias relacionadas con la falta de acceso a contenidos comunicacionales y el desarrollo de trastornos posteriores (como las demencias). Siendo así, y considerando los altos niveles de segregación en la sociedad chilena, no estaría de más tomar en cuenta este tópico aun considerando la amplitud de alcances que requeriría investigar en un terreno que no es propio de la fonoaudiología.

Eso implica tener en cuenta al sistema como influencia negativa de la salud de las personas, que sus falencias no significan solamente campañas deficientes de salud o educación, que existen manipulaciones más finas. Creo que ya debemos dejar a un lado la ingenuidad al seguir pensando que los manejos socioculturales no tienen que ver con los problemas colaterales ligados a la comunicación humana. Considero que así se trasmite cultura, así también se transmitirán anomalías que entorpezcan el apropiado desarrollo de la potencialidad comunicacional humana, que pudieran ser evitables con trabajo y dedicación no solamente a nivel de profesión, sino a niveles más inclusivos y adentrados en las particularidades y estilos de vida de las personas. Muchas veces uno observa cosas que jamás pensaría que podrían ocurrir dentro de una comunidad y ahí están, brotan, se diseminan y son parte de ellas ya fueran buenas, neutras o malas y que pasan desatendidas por quienes las viven o por quienes se supone gastan buena parte de su tiempo en cargos destinados a ofrecerles protección y asistencia.

En cierto modo, la responsabilidad social del l@s fonoaudiólog@s no difiere tanto del resto de los trabajadores de la salud, pero gracias a su nivel de acercamiento con el paciente, pueden observar más a flor de piel los problemas relacionados con la forma de comunicarse entre las personas, tomando en cuenta la enajenación y también el contacto con las pacientes segregados de la sociedad por sus problemas en el lenguaje o aprendizaje o comunicación. Es curioso también hacer hincapié en un fenómeno cultural que si bien parece ser un cliché, merece ser abordado y analizado el cual es presenciar cuan “sorda” está la sociedad a los problemas de los demás. No hay prueba audiométrica que pueda decirnos exactamente cuan “sorda” están puesto que esto escapa a cualquier observación cuantitativa, pero las consecuencias de esta incomunicación latente y persistente recién se comienzan a palpar de manera externa, no imaginando lo horroroso que es el trasfondo. Algún día estos problemas pasarán la cuenta y repercutirán muy fuertemente en la manera en que se trata a quienes sufren de estas dificultades y cuyo futuro depende de un abordaje adecuado dentro de nuestro presente. No creo que merezcan que se los pospongan.

Es por eso que siendo futuros expertos en el lenguaje, habrá que tomar la comunicación como algo vivo, que sin el alimento apropiado comenzará a degenerar y a ser un problema antes que una defensa de los derechos de las personas. Quedar sin voz metafóricamente hablando para la sociedad solo la condenará a la decadencia y no se puede permitir algo así, más aún conociendo a quienes están dentro de las estructuras, aparentemente inamovibles; que tejen sus redes bajo la incomprensión y la desinformación hacia quienes viven bajo sus designios. En esa vía está el desarrollo de un futuro revolucionario para cualquier profesional que esté dispuesto a adentrarse en un terreno que aun en nuestros días sigue siendo desconocido para la disciplina y es de esperar (y eso depende de nosotros) que no lo siga siendo más.

Referencias.

Cepaval (s.f), Servicios. Recuperado el 14 de mayo de 2011, de http://www.cepaval.com/index.php?option=com_content&view=article&id=73:fonoaudiologia&catid=12:servicio&Itemid=9.

Cuervo, clemencia. (1998). La Profesión de Fonoaudiología: Colombia en Perspectiva Internacional. Santa Fe de Bogotá, Colombia.: Editorial de la Universidad Nacional de Colombia. Link: http://www.bdigital.unal.edu.co/2344/2/clemenciacuervoecheverri.1998.pdf

Serra, Silvana. (2007). Fonoaudiología: Aproximaciones Logopédicas y Audiológicas. Córdoba, Argentina.: Brujas.
(Vista preliminar del documento aquí).

Watzlawick, Paul. (1985). Teoría de la Comunicación Humana: Interacciones, Patologías y Paradojas. Barcelona, España.: Herder.
Link: http://primeravocal.org/wp-content/uploads/2011/05/Watzlawick-Paul-Teoria-De-La-Comunicacion-Humana3.pdf