Espíritu de Superación y Política

El espíritu de superación es, a cabalidad, lo que en si muchas personas esperan que reemplace a la política tal como la conocemos.
La sociedad pragmatista de hoy ya no quiere rencillas del pasado (hablando como historiadores), ya no quiere colores políticos, y para ser precisos, ya no quieren política (contextualmente hablando)
Es verdad que mencionar esa palabrita es como invocar a un vecino psicópata, que no deja de asomarse por nuestras ventanas. Recordar toda esa maraña de malas conductas y bajos principios éticos de la mayoría de quienes se dedican a la política es esperanzador, porque de buenas a primeras nos decimos a nosotros mismos que ya no tenemos que nunca más darles bola, sin embargo, esta opción que me parece de lo más lógica, no se cumple y tampoco creo que se cumpla. Es cosa de que en algún momento “social” (como una conversación) alguien con buen verso (un retórico) meta el tema de la política en una conversación y sin crear anticuerpos, logre que el resto de receptores del mensaje se explayen solitos acerca de sus creencias personales, de sus visiones de vida y que todos adquieran la idea de que es necesario tener un propósito político ante “tanta mierda que hay en el mundo”.
Es fácil sacar a la gente de su letargia, es fácil establecer marcos de activismo, donde las personas se acuerdan de que tienen poder ciudadano, con solo demostrar que el ser humano, como un ente dotado de espíritu de superación, tiene el poder de cambiar los sistemas que rigen su vida, desde los acondicionamientos mentales que hunden en el fracaso, hasta las más viles burocracias. He ahí el dilema, ¿realmente ya no se quiere la política?.
Recordando el post anterior, la gente que te vende sobre éxito indudablemente te pondrá como ejemplo la vida de los más destacados políticos de partido, y comenzará a hablar de las cualidades de cada uno de manera publicitaria y apelando a las funciones subjetivas del lenguaje, aquí vuelve el tópico “espíritu de superación”, y sin embargo, yo no veo de aquello en la mayoría de los que ejercen política, salvo en tiempo de elecciones donde implementan las técnicas propagandísticas para provocar esa sensación… para que les voten.
El sentido de superación lo es todo, es el que motiva el aprendizaje y búsqueda de aventura hacía los más variados temas, en la política no puede estar ausente por ningún motivo ¿que sería del poder popular sin ella? ¿que sería de esas tardes de protesta, soportando toda la represión sin esa chispa que prende los corazones de aquellos quienes luchan, de las maneras que sean?, es una lástima que se tome en cuenta solo para que se sigan vendiendo las ideas de los políticos partidistas para luego volver al aburrido y monótono estilo de vida que siempre tuvimos y que seguramente empeorará.
Todos quieren líderes con espíritu de superación, todos quieren impregnarse de él, pero sin salir del sillón, y así jamás lo lograrán, mal que mal, hasta los peores políticos salen del sillón de vez en cuando, en otras palabras, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

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La Ideología del Éxito la Cuentan los Fracasados: Minianálisis del Arribismo Chileno Como Discurso

“Éxito”, esa palabra ronda en los páginas sociales de montones de periódicos, revistas, artículos de opinión y editoriales. Con el gobierno de derecha también llegó el gobierno de “excelencia”, el gobierno que no gasta ni un solo peso de más, el gobierno que sacará a los apitutados y a los aprovechadores políticos, pero recabando en el origen de tal aceptación (la ideología del éxito) no logro conmensurar la cada vez más llana idea de que la derecha simboliza aquel chileno que se la juega ante la vida y logra sacar a su familia adelante con esfuerzo y dedicación. Esa idea no es nada diferente a lo que cientas de miles de familias hacen todas las mañanas para poder darle el pan (y los celulares) a sus hijos, la diferencia radica en que, el otro caso, hay dinero de por medio, poder y un desarrollo personal (al estilo capitalista) digno de admirar, o como ellos les gusta llamar cuando están enojados “digno de envidiar”.

Todos vemos la cara de Zalaquet, o la de Longueira cuando escuchamos sus “huevadas”, y aún con la cara de “pavos” con que cuentan las cosas muchas veces la gente se hace la idea que individuos como estos tienen el derecho de enroscar sus estilos de vidas a la masa que “no se la juega”, la masa que no gusta de “esforzarse”, nosotros, en constante juego arribista, no nos queda otra que tomarlos como modelo de admiración o referentes, aunque momentaneamente, pero no hablo de este par de políticos, hablo de la clase que ellos representan. Esa clase que cuando le conviene toma cartas en el asunto y sale con sus parkas Columbia a visitar las casas de aquellos quienes les votan.

Y si nos sumergimos aún más, vamos a llegar inevitablemente ante aquel “amigo picao a cuico” que siempre está hablando de éxito y esto, éxito y aquello, es infaltable; y no lo digo porque este sea cuico, solo basta con que gane 500 lucas para que crea que puede comenzar a dar seminarios en Casa Piedra sobre como “triunfar ante la vida” y de vez en cuando, cuando se les sube aun más el ego (o cuando sale a la luz una irregularidad tan típica en los programas sociales, tratar a todos de “flojos” o “básicos”.

Tal vez muchos de ellos digan: “es que está en la raza del chileno” mirando un poco más al sur, sin darse cuenta por la falta de conciencia histórica, que aquellos españoles que llegaron a nuestras tierras no eran precisamente, gente de una gran calaña. Pero volviendo al presente, yo jamás he entendido esa fascinación por hablar de la excelencia, como si fuese algo que costó tanto llegar, como si fuese una religión más, todos hablando de la inteligencia emocional, de la resiliencia pero en el instante cuando los sacas de sus casillas ante un contexto hipócrita que los autodelata, se convierten en los “rotos” que siempre fueron (eso lo digo porque te comienzan a rotear. claro) mandando toda la ética que estudiaron (si fue así) a la mierda. hay 3 profesionales por cada técnico (otro sector “mal visto”) y ya no vale sacar en cara la universidad, si la mayoría de estos “invierten” su plata en alguna universidad con nombre de santo.

Serán nuestros vecinos, hablarán de nosotros, trabajarán con nosotros, tomarán tragos con nosotros, pero si tuvieran la oportunidad gastarían todo el poco dinero que ganan para salir con algún juguete y decir “esto lo logré con dedicación” Por favor si lo compraron con tarjeta!!

Aquellos individuos que gozan del exitismo corporativo no viven de lo que predican, hablan de que no hay que regalar las cosas y que debemos trabajar siempre, pero acaso la mayoría no se rompe el lomo en algo que no le deja ni la mitad de lo que se merece? y entonces ¿porqué esa fascinación? ¿por qué hay que estar sacando en cara lo productivo que podemos ser?, ya es el colmo del narcisismo escuchar algo así.

Es algo incluso considerado patológico. Los verdaderos exitosos, cual Confucio, viven en las sombras, trabajando para seguir forjando su cultura; no viven de andar predicando la palabra entre sus amigos ni menos para lucirse ante usted.