La intuición, mas de alguna vez nos sacó de un problema, o nos metió en uno. Usar la intuición es en parte jugar a las probabilidades, puesto que no existe siempre un componente que le otorgue veracidad más que el sujeto mismo que la llega a razonar, en base a la seguridad que este le otorga. Existe un consenso popular donde la semántica más próxima a la de la intuición, es la del sentido común, donde se ponen a prueba diferentes actividades cognitivas como los modelos intuitivos, la anticipación a los problemas, los silogismos, etc. Los cuales, aun así, no son garantía suficiente para dotar de verdaderas estas presunciones.
Muchos científicos están en contra de la intuición por considerarla un tipo de conocimiento desviador del camino de la verdad, que proporciona información errónea la mayoría de las veces, además de darnos esbozos distorsionados de la realidad a investigar. Sin embargo, la intuición también abrió paso a la creación de los axiomas matemáticos. Postulados que por un asunto de autoconvencimiento, siempre diremos que son ciertas, como por ejemplo “el camino más corto para llegar a 2 puntos, es una linea recta” o “siempre habrá un sucesor para un número cualquiera”. La intuición por tanto, lejos de ser una enemiga de las ciencias duras, dio a sus comienzos las herramientas necesarias para comenzar a desarrollar herramientas cognitivas más complejas, ligadas al método deductivo. Aun así, en la psicología, este término no se lo ha catalogado como una propiedad individual.
Sin dejar que el empirismo termine por desechar por completo esta forma de razonamiento, muchas actividades diarias del ser humano están ligadas a la intuición, la cual permite solucionar problemas cotidianos más recurrentes que complejos, otras veces las personas utilizan la intuición con fines prejuiciosos, cometiendo un error muy grande al relacionar intuición con evidencia. Aun así, la intuición es un mecanismo ampliamente usado en la sociedad para segmentar grupos que podrían serle perjudicial a algunos tipos de personas (digamos, ricos y poderosos, o grupos culturales conservadores de cualquier clase social) . No hay postulado filosófico que avale este tipo de conductas, pero de todas formas se hacen igual.
Cuando una afirmación intuitiva comienza a ser evidente por si misma en base a los prejuicios de las personas, se generan conductas sociales bastante normativas, que terminan por avasallar a muchas personas en el proceso. Sin embargo, no es difícil cambiarlas si se detecta que existe un razonamiento intuitivo en ellas, a pesar de lo perseverantes que son las personas con sus creencias.
Las intuiciones también presentan un caracter coercitivo, tomándoselas como verdaderos dogmas, verdades absolutas. A veces, eso sí, carecen de esta característica convirtiéndose en convicciones, los cuales tienen un carácter más positivo. Al ser extrapolables, muchas veces la gente pierde la necesidad de validarlas con datos o experiencias de la vida que prueben lo contrario, pensando que son aseveraciones profundas cuando en realidad son meramente superficiales o que simplemente por lo “evidentes” que son, no merecen esfuerzo alguno.
La experiencia es el principal motor de las intuiciones, muchos prejuicios están relacionadas con experiencias continuas de personas, que en la adversidad, veían como un mundo hostil se cosificaba en ciertas características que dieron lugar a generalizaciones. Como el decir que todos los flaites son delincuentes. Como la intuición responde a la aplicación de un conocimiento que es muy difícil de demostrar, la decadencia en el aprendizaje del lenguaje podría inducir a que muchos conocimientos que pudieron ser racionalizados terminen siendo aplicados mediante intuición.
Una evolución en el pensamiento intuitivo, comienza cuando las personas comienzan a encontrar analogías entre unos fenómenos y otros, como el aumento de la delincuencia con el aumento de la pobreza (de cualquier tipo). Si el caracter dogmático de las intuiciones no es lo suficientemente fuerte, la intuición en si puede ser un vehículo para el despertar de la conciencia de muchas personas. Esta característica la aprovechan los budistas zen, y en particular, algunos new age como el maestro Osho. Quienes dentro de sus sesgo, consideran a la intuición como un estado elevado de la conciencia, más importante que la propia inteligencia.
El lado malo del asunto, es, que en otros casos, el caracter dogmático si prevalece, creando en el individuo información falaz.
Piaget reitera que la intuición es uno de los estados más básicos de la conciencia. Paradógicamente, existen evidencias científicas que demuestran que la intuición puede ser más eficaz que las respuestas habitualmente racionales o mejor dicho, esquematizadas. (hay un vídeo como referencia). Por ser una herramienta rápida, es utilizada casi instintivamente por la sociedad.
Lo ideal es no otorgarle matices superiores a los que habitualmente lo hacen una herramienta cognitiva adecuada, como el resolver múltiples tareas, funciones ejecutivas básicas, entre otras de índole de la rutina. Utilizar la intuición en temas como la valoración de las personas, puede ser bastante decepcionante. Considerando que los prejuicios mantienen a la defensiva a las personas en su diario vivir, evitándoles el descubrir mundos diversos entre las personas que rondan por sus calles que podrían ofrecerle otras maneras de ver la vida.
Referencias:
http://www.degerencia.com/articulo/los_hemisferios_cerebrales_en_el_trabajo_gerencial (usos de la intuición en ejecutivos de alto rango empresarial)
http://blip.tv/redes/redes-04-la-intuici%C3%B3n-no-es-irracional-1000839 (vídeo sobre las evidencias científicas que lo avalan)
http://www.palermo.edu/ingenieria/downloads/CyT6/6CyT%2004.pdf (paper sobre la intuición, que aborda desde una perspectiva crítica)
